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  • Botox…en la moderación está el éxito.

    En el rejuvenecimiento facial es, quizás, donde se plasma con mayor intensidad la tendencia de ser menos agresivo, más conservador, con cambios más sutiles, y donde estas ayudas hacen que se retrase cada vez más la necesidad de un lifting facial.

    El botox,  el hialurónico, las microcorrientes galvánicas,  el rejuvenecimiento por laser……hacen que las pacientes se apunten a estos pequeños cambios que les hacen sentirse a gusto consigo mismas sin plantearse la necesidad imperiosa de pasar por el quirófano para hacerse un lifting, sustituyéndolo por  estos tratamientos,  complementados  con pequeñas cirugías como la eliminación de las bolsas de los ojos o la recuperación de los volumenes faciales mediante lipofillig de grasa propia o inyecciones de hialurónico..

    El uso del botox para disimular las arrugas faciales se popularizó en EEUU en 2002, cuando fué aprobado para su uso estético. En España siguió el mismo camino, pero su uso indiscriminado en  centros de belleza, peluquerías o gimnasios, con el riesgo que suponía el no ser administrado por un especialista médico,  obligó  al Ministerio de Sanidad a prohibirlo, y tras un periodo de reflexión, se autorizó de nuevo en el 2004,  pero con una normativa más estricta, permitiendo su expedición sólo en farmacias hospitalarias a los médicos con la titulación correspondiente.

    Desde entonces se ha convertido en la estrella de los tratamientos estéticos. En el último año, y a pesar de la crisis, su utilizaciópn en España ha aumentado en más de un 25%. ¿Quién no lo conoce? Quien no viva en este mundo. Forma parte de nuestra vida. Cada vez tiene más público y más fiel. Quien prueba repite. Botox, botox, y más botox…En EEUU se crearon hace unos años las botox party.  Tomamos un café y nos ponemos botox, ese «elixir de la juventud». Pero detrás del uso viene muy seguido  el abuso. Queremos más, y más, y su efecto es fantástico para disimular arrugas, pero si te pasas… obtendrás caras inmóviles,inexpresivas… en definitiva, irreconocibles. Hace unas semanas Nicole Kidman se atrevió a reconocerlo públicamente: «He abusado mucho del botox…»

    Esta cultura americana del botox nosotros no la hemos sufrido. Los latinos damos una importancia capital a la expresión facial. Gesticulamos mucho, y no queremos perder esa capacidad de comunicación por nada. Eso nos ha llevado desde el principio a ser mucho más discretos en el uso del botox, .. y los americanos ahora vuelven su mirada a nuestra manera de utilizarlo. La cantidad a inyectar es menor, mejoras, pero mantienes toda tu expresividad. Nosotros no hemos sufrido el abuso, pero sí de otros problemas de igual o mayor calado.

    Primero,  de su administración por personas poco o nada cualificadas. Como ocurre ante la mayoría de las ofertas de tratamientos estéticos, abunda sobremanera la inexperiencia y la improvisación. No deje su rostro en manos de principiantes y asegúrese de la profesionalidad y el reconocimiento del centro donde vaya a ser tratado.

    Segundo, de la utilización de «productos no autorizados», como el botox coreano, que lo compran por internet a muy bajo precio, pero que tiene un efecto mucho menor y puede provocar alergias. Desconfíe de los tratamientos estéticos excesivamente baratos.

    Póngase en manos de un profesional. Sólo los dermatólogos, cirujanos plásticos, oftalmólogos,  neurólogos  o médicos estéticos que se dediquen a su administración conocen la  dosis exacta y su lugar de aplicación para obtener un resultado natural sin efectos indeseables. El tratamiento se aplica en diez minutos, y sus efectos duran, según cada paciente, unos seis meses. Que no tenga usted que estar contando los días que le faltan para que desaparezcan…

  • Qué tamaño de pecho me pongo?

    La Federación Americana de Drogas y Medicamentos (FDA) es uno de los organismos de protección de consumidores más antiguos y más respetados de Estados Unidos. Tiene tres funciones principales:  La primera, promover y proteger la salud pública con productos seguros y eficaces; la segunda,   ofrecer controles de supervisión de seguridad después de que están en uso; y la tercera,   ayudar a  que la opinión  pública obtenga   información precisa  sobre  la mejora de la salud que el producto aporta.

    La FDA está involucrada en la revisión de todos los productos relacionados con la salud, incluyendo medicamentos y dispositivos médicos, y así poder  garantizar que son seguros y eficaces.  Y también se ocupa del control de las prótesis de mama. En el caso particular  de los implantes de mama rellenos de gel de silicona, la FDA ha realizado un riguroso proceso de control, cruzando y comparando todos  lo  datos de varias décadas de investigación y estudio antes de confirmar la seguridad y la eficacia de estos dispositivos médicos.

    Y entre todos esos datos de control y estudio, en el apartado de seguimiento y control de las prötesis de mama implantadas, me llama la atención que, según un estudio de la Sociedad Americana de la Salud,  auspiciado por la FDA,  una de cada siete pacientes operadas  de aumento de pecho en Estados Unidos se reopera a los tres años de la cirugía para modificar el tamaño de sus pechos.

    Una estadística demoledora porque,  teniendo en cuenta  el volumen de trabajo de cada compañero, los casos a reoperar al final de cada año  para modificar el tamaño del pecho se podría contabilizar por decenas. 

    Desde luego esas cifras no se ajustan a la realidad de la cirugía estética en España, pero si es cierto que una vez decidido con la paciente el tamaño del pecho en las consultas previas a la intervención quirúrgica, el volumen final de las mamas  puede no coincidir con las expectativas de la paciente. Revisando la casuística de los aumentos mamarios de los últimos diez años, las pacientes reoperadas no superan el 0,5%, una de cada 200 pacientes. Unas cifras , desde  luego, ya asumibles.

    Cifras asumibles,sí,  pero siempre todo es mejorable.  Las pacientes reoperadas son la excepción, pero  no es infrecuente que, después de ver el volumen del pecho inflamado de los primeros días, comparándolo con el volumen definitivo al paso de los meses,  las  pacientes digan «estoy contenta con el tamaño, pero tampoco estaba mal el de los primeros días…» 

    En un intento de ampliar, aun más,  la satisfacción de las pacientes, hemos incorporado  a nuestra sistemática de trabajo, en el protocolo del aumento de mamas, el sistema  BodyLogic™,  un innovador sistema de medida de implantes de Mentor. Este nuevo sistema está diseñado para ayudar a la paciente y al especialista a determinar con precisión el implante mamario idóneo, teniendo en cuenta las medidas antropométricas de cada persona, su altura, el perímetro de los hombros y las caderas…de tal manera que la paciente puede ver, in situ, como será su pecho después de la cirugía,  como será no sólo el volumen, sino también su diámetro y su  proyección.

    El sistema BodyLogic™ no  indica  a la paciente un implante específico, sino que le proporciona orientación necesaria para la selección entre una amplia gama de dispositivos que aumentarán la probabilidad de satisfacción de la paciente. El sistema BodyLogic™ no pretende sustituir su juicio profesional independiente de cada  cirujano plástico, de modo que la forma en la que uno  utilice estas herramientas dependerá de sus preferencias y de su experiencia personales. Estas herramientas están concebidas , no sólo  para ayudarle a la hora de seleccionar el implante adecuado, sino que también ayudan a la paciente a explicarle al cirujano plástico  que es lo que ella quiere… 

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  • ¿Quieres hacerte una lipo?

    Sobre la liposucción se ha escrito y hablado mucho, contaminándola a veces con una terminología que, en el mejor de los casos, confunde al paciente y a sus expectativas.

    Desde que en  1977  Illouz, un cirujano francés, realizara la primera liposucción, los tiempos en los que los acúmulos se corregían mediante la extirpacíon de toda la piel con la grasa subyacente (dermolipectomia) quedaron definitivamente enterrados en el tiempo, así como las grandes cicatrices que dejaban.

    Se trabajaba en aquella época con cánulas de gran grosor, y sólo en las capas más profundas, porque en las capas superficiales dejaban tales irregularidades que eran inaceptabes los resultados. La cirugía era muy traumática, siempre con anestesia general, y  las trasfusiones de sangre eran habituales debido a la pérdida de sangre que provocaban.

    Desde aquel año hasta hoy se han producido muchos avances que han mejorado ostensiblemente los resultados y han minimizado los procedimientos. Cabe destacar la lipoescultura corporal preconizada por Gasparotti, en la que se trabaja con cánulas muy finas en la capa grasa superficial, moldeando el cuerpo tanto eliminando como añadiendo parte de la grasa obtenida (lipofilling).

    Añadiendo  a ese gran avance que se ya se puede  trabajar  con anestesia local y  que las pérdidas de sangre son mínimas,   la liposucción se ha convertido en  la protagonista de los prodecimientos estéticos de los últimos años.

    Aunque la base de actuación sigue siendo la misma, la técnica se va enriqueciendo con nuevos matices que aportan soluciones a pacientes especiales:  liposucción asistida por ultrasonidos, liposucción dirigida por laser… técnicas que ayudan a que pacientes con una piel más fláccida se beneficien tambien de la liposucción.

    Pero esta revolución no evita que ese entorno mercantil que, desgraciadamiente,  revolotea alrededor de nuestra  actividad profesional, se aproxime y picotee intentando apoderarse del mejor y más grande trozo de la tarta. Y la liposucción, desde que se convirtió en estrella, ha sido asediada por supuestas  mejoras que no han provocado sino dañarla y crear auténticas leyendas urbanas a su alrededor.

    La primera de ellas afecta al actor y el escenario. La liposucción siempre la debe realizar un especialista, y por mucho que la liposucción haya pulido su técnica, y minimizado su agresión quirúrgica, que lo ha hecho, no puede realizarse en lugares fuera del entorno hospitalario, y sin la vigilancia de un anestesista. Todo lo que se aparte de este proceder estará sujeto a un incremento, no sólo de complicaciones, sino de los riesgos que conlleva una intervención quirúrgica. Cuando esta malapraxis acapara portadas y abre telediarios, se tiene la costumbre de cargar esa cruz sobre unos hombros equivocados, los  de los cirujanos plásticos…y nosotros somos los primeros en luchar contra ese malproceder. Siempre en en un Hospital, y con un equipo de especialistas alrededor.

    La segunda es la terminología.  Intenta atraer con novedosos  y rimbombantes vocablos al paciente a tu consulta, ocultando entre ellos que lo que realmente vas a seguir haciendo es una liposucción. «Mediante laser…sin incisiones…sin cirugía.. la grasa se elimina por vias fisiológicas…pero la que no se elimina, mediante incisiones milimétricas se extrae con dispositivos de última generación»… es decir, con cánulas y mediante liposucción. Esto no ayuda a dignificar nuestra profesión. La información debe ser clara y veraz.

    Y la tercera es que, lamentablemente, y aunque nos asedien, mensulamente, publicitándose  en las revistas de ocio como  la enésima última y revolucionaria  maquina milagrosa antigrasa, todavía no existe otra forma no quirúrgica,  segura y solvente, de eliminar estos depósitos grasos de nuestro cuerpo.

    Si asumido todo lo anteriormente expuesto,  entendemos que la liposucción no es un tratamiento de la obesidad, sino una cirugía cuyo objetivo es eliminar  aquellos acúmulos localizados que son muy dificiles de movilizar con dietas o ejercicio…

    Si entendemos que sólo se debe realizar una liposucción a pacientes con buen estado de salud, con un  peso normal a pesar de esos acúmulos grasos en las pistoleras, los muslos, y emocionalmente estables…

    Si entendemos que la liposucción va encaminada a solucionar el problema del exceso de volumen en determinadas zonas, pero no es un tratamiento dirigido  hacia  la flaccidez de la piel o la celulitis…

    Entonces consulte, acuda a un especialista, pregunte, y si no conoce a ninguno en su ciudad, llame  a  la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética, que le asesoren,  y «hágase una lipo», porque  si,  posteriormente, se compromete a  cuidar moderadamente la alimentación y realizar  un poco de ejercicio físico, sus resultados serán satisfactorios y  permanentes.

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  • Hoy celebramos el 25 Aniversario…

    Hace un par de meses nos reunimos en Salamanca para celebrar el 25 Aniversario de nuestra licenciatura. Experiencias como éstas te van recordando que el tiempo pasa de manera inexorable, sin prisa pero sin pausa.  Hace varios años celebré juntos muchos compañeros y amigos los 25 años desde que  terminamos la extinta y añorada E.G.B., en el Colegio Salesiano María Auxiliadora, en Deusto, Bilbao. Amigos a los que no veía desde hacía casi toda una vida, sí, pero que a los 10 minutos tenía la sensación de no haberme separado nunca de ellos. De los mejores días de mi vida, sin ninguna duda.  Con 14 años la vida nos marcó un rumbo distinto a cada uno, pero algunos de mis mejores amigos se encuentran en ese grupo. Fue la inaguración de una serie de celebraciones que se van sucediendo casi sin solución de continuidad.  Le siguieron los 25 años del bachillerato… y ahora los 25 años de la licenciatura.

    En todas estas reuniones se choca uno de frente con ese pasado  de buenos ratos, risas, despreocupaciones, confidencias…y esfuerzo, estudio, agobios, nervios…que hoy, adulcorados y suavizados por el paso del tiempo también son recordados con nostalgia. Se sufre una especie de feed-back en el que aquella amistad inquebrantable que te unía a algunos compañeros de clase, y que los años, la distancia, y los distintos senderos que cada uno escoje en la vida van adormeciendo, y en un rato reverdecen y se renuevan, quizas, para recuperar unos amigos que no se tenían que haber ido nunca.

    Mis recuerdos para todos ellos,a mis compañeros y amigos de la facultad, a Neni, a Corchero, a Juancar, a Trini, a Candi, a Rábago,a  Cheli, a Josito,a  Angel, a  Harry.. y a  Cristina. A  Alcazar y a Oteo, mil gracias a todos.  Al Dr. Gabriel Martín, Gabi, que compartimos clase durante 6 años en la carrera y ahora  me da paz y tranquilidad  con su profesionalidad y buenhacer con excelente anestesista  todos los días, desde hace más de 12 años.  A  los profesores que marcaron mi vida en esa época, al Dr. D. Alejandro Perez,  cirujano de referencia en Salamanca, ya  jubilado, que me inoculó el veneno de la cirugía, al Dr. D. Agapito Nuñez, cirujano plástico con mayúsculas, que un día me dijo: tú..por ahí, y por ahí fuí, y a los que no están pero están: gracias Dr. Armijo.

    Se   acercan las bodas de plata, me queda poco, y después…,  no sé, pero esperar a empezar el ciclo  de celebraciones,  otra vez,  pero con el 50…,  mejor celebremos de  5 en 5,  por si acaso.

  • ¿Las prótesis de mama son para siempre?

    Una pregunta recurrente en la consulta es sobre las protesis de mama y si hay que cambiarlas. Hay mucha desinformación y mucha leyenda urbana entorno a las protesis mamarias. La más popular y repetida es     que  pueden explotar si viajas en  avión .

    La presurización de la cabina  del  avión no es que salvaguarde las prótesis, es que nos permite respirar y vivir. Si un avión se despresuriza, seguro que lo menos importante es qué pasa con las protesis de mama, que dicho sea de paso, no pasas nada.

    De las siguientes preguntas más frecuentes que nos hacen es: ¿Cuándo hay que cambiar las prótesis de mama?  Depende de la prótesis.

    Las antiguas, rellenas de aceite de silicona,  tienen una cohesividad parecida al agua, y la  pared, con una sola capa, se arrugan y ese roce acaba desgastando el envoltorio, provocando  la aparición de algún poro que deja salir parte de ese contenido semiliquido, que irrita la pared de la cápsula que ha formado nuestro cuerpo, endureciendose como respuesta a dicha agresión y por lo tanto tocamos la mama muy dura. Se ha encapsulado.

    Si no le ponemos remedio, cambiando las prótesis, puede incluso romper esa cápsula y emigrar a otros tejidos, formando bultos de silicona,  que son molestos y hay que eliminar.

    No es infrecuente atender en la consulta a pacientes operadas hace 15 ó 20 años, con ambas mamas muy duras «desde hace mucho» y que no es más que las protesis antiguas, que están rotas, y es preciso retirarlas, limpiar los tejidos adyacentes y colocar unas prótesis de última generación, multicapas de gel cohesivo.

    Para evitar este problema, con las prótesis antiguas se recomendaban cambiarlas sobre los 10 años, que es cuando empezaba a aparecer el problema de algun poro en la pared.

    Hoy este problema no debería de existir, porque las prótesis modernas son de gel de silicona cohesivo y la pared está compuesta de varias capas. ¿ Que ventajas tiene esto?  La de las capas en la pared, no precisa explicación. Más capas, menos riesgo de ruptura por desgaste. Pero realmente el avance fundamental está en el contenido. La cohesividad de la silicona significa que el gel se comporta como una unidad sólida en lugar de como un líquido. Es como goma, no se puede deformar incluso aunque lo cortes ,y no puede emigrar fuera del envoltorio de la prótesis,  a la vez que mantiene la consistencia natural propia de un tejido mamario real. Por eso se dice que son para toda la vida.

    Pero el problema existe porque muchos cirujanos siguen utilizando, y mucho, las prótesis antiguas. ¿Por qué? . Primero porque el Ministerio de Sanidad no ha prohibido las prótesis antiguas. Segundo, los fabricantes, al no estar prohibidas, las siguen fabricando y comercializando, a menos de la mitad de precio que las prótesis de última generación multicapas de gel cohesivo. Y en tercer lugar,  porque a menor coste de las prótesis, mayor beneficio. Las consecuencias de todo esto son también varias. Primero para el paciente, con una prótesis de peor calidad que en el mejor de los casos le va a llevar a quirófano para cambiarlas en unos años, y segundo para los cirujanos plásticos, porque cuando hay un problema no se distinguen entre los de buen o malhacer. La consecuencias las pagamos todos.

    La calidad de las prótesis de mama de última generación, así como las distintas opciones en forma, tamaño, altura, anchura y proyección de las mismas, nos permiten  , hoy en día,  realizar aumentos de mama personalizados en cada paciente, donde ya no es cuestión, como antes, sólo de dar volumen, sino de armonizar los pechos con el torax y con el resto del cuerpo dando sensación de equilibrio y belleza.

    Creo firmemente que se ha llegado al techo en cuanto a calidad y desarrollo de las protesis de mama para el aumento mamario. No esperemos ninguna revolución más en este campo. Es más, no la necesitamos. Pero siempre hay un más allá en cada procedimiento que realizamos. Y tengo el convencimiento que el futuro del aumento mamario a medio-largo plazo  no estará en unas nuevas prótesis distintas a las actuales, sino en el aumento mamario mediante grasa enriquecida con células madre de la propia paciente…

    Ese futuro ya lo estamos esperando…cuando llege que nos encuentre preparados.

  • El éxito en cirugía estética? Hay que saber decir NO.

    Cuando un paciente decide acudir a un cirujano plástico para solucionar un problema de su cuerpo es porque le está provocando un disconfort que afecta a la confianza en sí mismo y a su relación con los demás.

    Si estas premisas no se cumplen el especialista tiene que ser lo suficientemente honesto para aconsejar al paciente que no debe operarse. Todos tenemos partes de nuestro cuerpo que serían susceptibles de mejora ,  pero no por ello  debemos someternos a una intervención quirúrgica.

    Primero tiene que haber una indicación real de la intervención quirúrgica. El problema a solucionar tiene que ser objetivo y ser susceptible de mejora con las técnicas que a día de hoy manejamos en nuestra especialidad. Si el problema sólo existe en la cabeza de nuestro paciente hay que decir NO.

    Si el problema es tan pequeño que pueda haber dudas a los meses de la cirugía si está corregido o no, hay que decir NO.

    Y si el problema es real pero no existen soluciones a día de hoy para eliminarlo, pues hay que decir de nuevo NO.

    Uno valora que quien dá ese primer paso de acudir a una primera consulta es que tiene  una gran motivación para solucionar su «problema», pero no basta con eso. En la primera consulta el especialista tiene que comprobarlo. Quizas la motivación viene por agradar a su pareja, pero uno no se opera por nadie ni debería dejar de operarse por nadie. Si un especialista no tiene claro las motivaciones que empujan al paciente a la cirugía hay que decir NO.

    En una primera visita la información debe ser veraz y clara, y la comunicación con el paciente fluida en ambas direcciones. El paciente nos explica a qué desea obtener de   la intervención y nosotros hacerle ver hasta dónde podemos ayudarle.   La medicina y cirugía no es una ciencia exacta, y el cuerpo de cada paciente reacciona de una manera diferente. Debe entender que con una técnica quirúrgica bien indicada y bien ejecutada  , el resultado puede no ser satisfactorio y que quizás necesite un segundo procedimiento para alcanzar el objetivo deseado. Debe entender cómo va  a ser el procedimiento.

    Cada vez las técnicas són menos agresivas, los postoperatorios menos dolorosos y la recuperación más rápida, pero el resultado no se ve de un día para otro, puede llevar meses e incluso las cicatrices pueden tardar más de un año en evolucionar, por lo que el paciente tiene que estar preparado para sobrellevar todos estos cambios y tener paciencia.  También sería muy aconsejable que el paciente fuera emocionalmente estable. La motivación para operarnos y la valoración de un resultado puede variar completamente según la situación personal que estemos viviendo. Después de una ruptura  familiar, o si atravesamos por turbulencias en nuestra relación afectiva con otras personas,  parece que hay que cambiar muchas cosas que antes sí nos parecía que estaban bien, y si esa situación se vive después de la cirugía pues puede uno llegar a pensar que el resultado de la cirugía no ha sido tan bueno como pensabamos hace algunos meses.  Si las expectativas del paciente no son reales en cuanto al resultado o al tiempo de evolución hay que decir NO.

    Si uno no sabe decir no…las posibilidades de exito disminuyen, las posibilides de que la paciente se desilusione con el resultado aumentan… y no podemos olvidar que nuestra carrera profesional,  evaluada en el tiempo,  sólo nos la reconocen nuestro entorno profesional, que nos ve en el día a día, y nuestros compañeros de profesión que saben reconocer un bagaje profesional en años. Que está muy bien, pero uno quiere el reconocimiento de los pacientes, y eso es aquí y ahora, sin más oportunidades, y según la historia uno puede ser angel o demonio, el mejor del mundo o el peor de los patanes, y eso por no saber explicar al paciente la cirugía, que puede ocurrir una cicatrización anómala, o  una contractura muscular que no deja descender una prótesis de mama…

    Si todo lo anterior se cumple, el especialista da su visto bueno a la intervención quirúrgica y entras en la terna con otros especialistas a los que el paciente debe de haber visitado y le han dado también su visto bueno. El paciente debe elegir cirujano plástico entre varios visitados, con opiniones y formas de trabajar distintas. Si uno es el elegido…estupendo y hacia delante. Pero nada es definitivo todavía. Queda el filtro del siguiente especialista. Previamente a la intervención el anestesista valorará la historia clínica, y conforme a su situación actual pedirá unas pruebas médicas que le le garanticen que el paciente se encuentra en el momento óptimo para someterse a una cirugía, que no olvidemos, es completamente prescindible, una cirugía estética que no es necesaria, que son pacientes sanos previos a la intervención y que por lo tanto el riesgo siempre tiene que ser el mínimo para este tipo de intervenciones. Si eso no se cumple, el anestesista tiene que decir NO.

    Si todo esto se cumple…bienvenido a mi consulta, y bienvenido a mi quirófano.

  • La grasa autóloga, protagonista en el futuro de la Cirugía estética.

    La grasa está de moda. No podemos negar que todos los especialistas reconocemos que los tratamientos estéticos tienen  un buen presente y un mejor futuro si la grasa es protagonista.

    Pero también hubo un pasado de descrédito que se está quedando sin defensores. De mi etapa, hace mas de diez años en el Hospital Gregorio Marañón, viene la utilización del relleno graso en pacientes con lipodistrofia facial, como consecuencia de los tratamientos antiretrovirales en pacientes seropositivos. Desde entonces he defendido  la grasa como mi primera opción terapeútica para determinados defectos estéticos.

    La grasa se extrae del propio paciente mediante un procedimiento muy sencillo bajo anestesia local, y después de eliminar el plasma y el estroma y enriquecerla con células madre,  se puede inyectar en aquellas zonas donde es necesaria, siendo las mamas, los gluteos y  las arrugas faciales sus lugares más frecuentes de inyección. Durante los primeros días, hasta que se formen nuevos vasos sanguineos que trasporten su alimentos y recogan sus desechos, tienen que nutrirse de lo que se filtra por las paredes de las células que le rodean. Ese es el motivo por el que los primeros días hay bajas, es decir, células que se mueren. En este tiempo, dependiendo de cada paciente, puede haber   entre el 20 y un 40% de pérdida de volumen , de media.

    Como no se puede predecir el comportamiento de cada paciente, uno no puede hipercorregir por norma, al correr el riesgo de la no reabsorción y tener que corregir posteriormente con una liposucción para eliminar el exceso de volumen. Esto justifica que sea un procedimiento que hay que realizar en dos o tres sesiones para obtener el resultado deseado.

    Hace unos días celebramos  el  2º Congreso de la Sociedad Española de Aplicaciones Terapeúticas del Trasplante de Grasa, de la que soy miembro numerario, en la Universidad de Barcelona, donde cada uno de nosotros aportamos nuestra experiencia en la práctica del trasplante de grasa en distintos campos, desde el rejuvenecimiento facial y periocular hasta su uso en el aumento estético de la mama con grasa propia. Gracias  al Dr. Serra Renom y Dr. Jesús Benito, excelentes compañeros y profesionales, amigos de mi paso por el Hospital Clinic, hace ya un buen puñado de años, y al Dr. Fontdevila por su magnifica organización y conducción del Congreso.

    Con reuniones como ésta se están sentando las bases para un uso más generalizado de la grasa autóloga, no sólo en cirugías reconstructivas despúes de lesiones tráumáticas y tratamientos oncológicos, sino también en cirugías estéticas mamarias y faciales, permitiendo unos tratamientos conservadores, muy poco agresivos y con resultados duraderos. Como le gusta decir con frecuencia al Dr. Vila-Rovira:  Menos es más.

  • ¿Existe el lifting sin cirugía?

    Debemos asumir el envejecimiento como lo que es, una consecuencia natural del paso del tiempo, que se produce de forma progresiva a partir de los 25 años y sólo se detiene en la estación final, cuando el tren se pare y nos toque bajarnos.

    Las secuelas de este proceso natural, que se hacen especialmente patentes en la cara y en el cuello en forma de pliegues y surcos faciales, pueden manifestarse antes o después, dependiendo de nuestro tipo de vida y alimentación. Por ejemplo, la exposición prolongada al sol y el estrés de la vida cotidiana son auténticos aceleradores de este proceso.

    A partir de los 25 años empiezan a aparecer las primeras arrugas, las de expresión. Las más importantes son las patas de gallo, las horizontales de la frente, las verticales del entrecejo y las que salen alrededor de la boca. ¿Tan pronto? Son la consecuencia de la contracción repetitiva de nuestros gestos: reír, hablar, gesticular en general. Aquí los músculos son de importancia capital. Al contraerlos, establecen unas líneas de fuerza en la piel de la cara y provocan sus arrugas. De tanto repetirlo, se quedan marcadas en la frente, alrededor de los ojos y alrededor de la boca.

    A partir de los 40 ascendemos de categoría, y a las arrugas de expresión se suman las gravitatorias, más vinculadas a la edad. Se deben, realmente, a un envejecimiento de los tejidos. Aquí participan la piel, la grasa y el músculo. La piel ya no es tan consistente, se vuelve más flácida, pierde su sostén habitual y cae por efecto de la gravedad; el efecto es más relevante sobre las prominencias óseas, como la órbita, los pómulos y la mandíbula. La capa grasa disminuye y la que queda se desplaza y acumula en las partes bajas de la cara. En cuanto al músculo, no ocurre como a partir de los 25 sino que ahora se manifiesta una pérdida de tono y masa muscular; esto lo hace ser más delgado, sin los relieves de antes, y más flácido, por lo que se alarga y se descuelga. En este periodo también hay cierto descontrol en las células que «viven» en la piel, como los melanocitos y las células vasculares, que provocan manchas oscuras y pequeñas manchas rojas, respectivamente.

    Es evidente que a la mayoría este cuadro no nos gusta, y el siguiente paso es buscar un experto que nos borre esos nuevos trazos que emborronan nuestra imagen anterior.

    Los avances en medicina estética para el tratamiento facial van a velocidad ultrasónica. Tenemos argumentos para tratar los cambios en la piel mediante láser, peeling, bótox, rellenos cutáneos, radiofrecuencia… Todos ellos son tratamientos que están revolucionando el tratamiento del envejecimiento facial. Las manchas cutáneas y las pequeñas varículas se eliminan de forma efectiva mediante láser; para los cambios grasos de la cara, desde hace mucho se han utilizado microinjertos grasos que devuelven la forma perdida… pero ¿y para el músculo? ¿Qué hay para el músculo que sea realmente eficaz?

    Cada nueva tecnología que se incorpora para los tratamientos faciales viene acompañada de un despliegue publicitario que deja pequeño al anterior, sus comerciales la presentan como la auténtica revolución. Ejemplos hay de innovaciones que no hemos introducido en nuestra clínica tras estimar que, bien por sus efectos secundarios o bien por el resultado efectivo del tratamiento, no cumplían nuestras expectativas ni las que estimamos que tienen nuestros clientes.

    Ahora, por fin, hemos dado con un tratamiento que permite corregir el envejecimiento del músculo facial. En la línea de los últimos inventos del siglo, nos presentaron ULTIMATE como el equipo más innovador en el avance de la tecnología médico-estética de tratamiento de rejuvenecimiento no invasivo. Nos dicen que combina las microcorrientes galvánicas de alta frecuencia y baja intensidad, la estimulación de las capas externas mediante ultrasonidos, la fototerapia LED de luz pura roja y azul y el sistema de dermoabrasión orbital.

    Mucha terminología complicada para el paciente, de entre la que destacamos que se le va a aplicar una microcorriente eléctrica que simula electricidad. Se trata de tan sólo un millonésimo de amperio, que es imperceptible por los sentidos; lo único que experimentan la mayoría es un sabor metálico en la boca.

    Nos explican que es el resultado de veinte años de investigación médica, la evolución de un sistema inicialmente utilizado para tratar a afectados de parálisis facial. En estos pacientes se observó que el lado afectado de la cara, al ser tratado, quedaba más levantado que el no afectado. También se ha utilizado en unidades de quemados de hospitales para la recuperación de tejidos, en centros de alto rendimiento para tratar lesiones musculares deportivas…

    El principal efecto visible, según nos explicaron en su momento, es que reeduca los músculos faciales hasta recuperar su posición original, mejorando el óvalo facial en pequeños descolgamientos de piel, eleva la ceja caída y disminuye las arrugas alrededor de los ojos causadas por el músculo orbicular porque estimula el tejido muscular, devolviéndolo al sitio anterior a la pérdida del volumen y tonicidad.

    El resto de efectos secundarios beneficiosos se lo ahorro porque sigue el patrón de las presentaciones de equipos anteriores.

    Para confirmar sus excelencias, programé una sesión en la clínica en la que el primer paciente, como debe ser, fui yo mismo. Las dudas que tenía desaparecieron en cuanto terminé la sesión y me miré al espejo. Al día siguiente le dimos la bienvenida. ULTIMATE está ya con nosotros, a vuestra disposición.

  • España, en el «top ten» de la cirugía estética

    Conmemorando el 40 aniversario de la fundación de ISAPS (International Society of Aesthetic Plastic Surgery)  se han publicado por primera vez datos estadísticos disponibles sobre la cirugía estética en el mundo.

    En la cabeza de la clasificación se sitúa Estados Unidos, seguido por China, Brasil e India. España ocupa el décimo lugar. En los útimos puestos aparecen Arabia Saudí, Países Bajos y Portugal.

    La encuesta revela una nueva tendencia en la que la liposucción representa el 18,8% de todas las intervenciones quirúrgicas, seguida del aumento de pecho que representa el 17%, la blefaroplastia o bolsas en los párpados, un 13,5%, la rinoplastia o modificación de la forma de la nariz supone un 9,4%, y la abdominoplastia un 7,3%.

    Las cinco principales intervenciones no quirúrgicas son: inyecciones de botox (32,7%), inyecciones de ácido hialurónico (20,1%), depilación láser (13,1%), inyecciones de grasa autóloga (transferir la grasa de una parte del paciente a otra parte, 5,9%) y tratamiento láser (4,4%).

    De estos datos se pueden extraer diversas conclusiones.

    El lugar donde más liposucciones se hacen es en Brasil, por delante de Estados Unidos.

    China es el país donde más aumentos de mamas se realizan (222.530 cirugías), siendo también el país con más blefaroplastias (149.796).

    Un país emergente como Corea del Sur se sitúa en el séptimo lugar del ranking con el doble que España de intervenciones realizadas, pero también contando con el doble de cirujanos plásticos.

    No es que los españoles y españolas se operen y cuiden mucho, es que se operan y cuidan mucho en todo el mundo. El número de operaciones se han más que cuadriplicado en pocos años, y estas estadísticas apuntan a que la expansión va en aumento debido a que los métodos y técnicas son cada vez más sutiles, los resultados mejores, y el breve periodo de curación, unido a la relativa ausencia de dolor y a la reducción de cicatrices, animan cada vez a más gente a someterse a una operación.

    Por último, los 30.817 cirujanos plásticos existentes en todo el mundo (en España somos 567) en 2009 realizamos 8.536.379 intervenciones quirúrgicas (en España, 142.340) y también 8.759.187 intervenciones no quirúrgicas (en España, 184.462). Por lo tanto, los botox, hialurónicos, láser… superaron a las lipos, aumentos de mama, blefaros…, lo que refleja que los pacientes demandan cada vez más tratamientos menos invasivos, rápidos, sencillos y más económicos.

  • Jornada sobre mamoplastia en Cuenca

    Con el auspicio de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, la hermosa ciudad de Cuenca acogió la jornada conjunta que la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética celebró el pasado septiembre.

    Durante la jornada, centrada en el tema «Mamoplastia de aumento en casos difíciles», tratamos en profundidad aquellos casos en los que es preciso seleccionar con especial cuidado la vía de abordaje, el tipo de implante, su posición, etcétera.

    El encuentro destacó por su alto nivel científico y por su perfecta organización, con una puesta en común de la experiencia de cada uno de nosotros a la hora de resolver estos casos complicados, así como el establecimiento de un protocolo de actuación ante esta clase de mamas. La cita fue complementada por el reencuentro con excelentes compañeros y amigos, entre los que se encuentran el doctor Ciria y el doctor Pérez Luengo, a los que me une una gran amistad desde hace muchos años.

    Como, además, disfrutamos del resto del fin de semana en la bella Serranía de Cuenca, afrontamos la siguiente semana con renovadas energías. Allí nos alojamos en unas cabañas nórdicas en el centro de actividades en la naturaleza El Llano de los Conejos, y visitamos una antigua mina romana que fue explotada durante siglos para la extracción de hierro, con siete kilómetros de túneles excavados hasta los 38 metros de profundidad.