Etiqueta: arrugas

  • El no lifting de Sarah Jessica Parker

    El no lifting de Sarah Jessica Parker

    La actriz de fama internacional no se cansa de desmentirlo: no se ha hecho un lifting. Asegura la Parker que nunca ha pasado por el quirófano, y reconoce que «ahora es demasiado tarde». Sí, el rejuvenecimiento facial no depende sólo de la capacidad económica y/o el deseo para pasar por el quirófano. La edad tiene mucho que decir y es que a los 58 años  la protagonista de Sexo en Nueva York podría salir de su encuentro con el bisturí algo mejor, seguro, pero es posible que no se cumplieran sus expectativas.

    Aunque, como nos gusta recordar, cada caso es único y personal sí se puede decir a nivel general que al acercarse a los 60 la piel ya ha perdido una gran capacidad de retracción. Sucede entonces que la recolocación de los tejidos  que se lleva a cabo en el lifting se dificulta porque la piel ya no queda tersa y limpia de manera natural. Se nota entonces el paso por el quirófano y se incumplen, por lo tanto, los objetivos de esta intervención.

    Esa pérdida de capacidad de retracción se debe a la disminución paulatina del colágeno y la elastina que se acelera en la cincuentena. Es por este motivo que se marcan las arrugas y va cayendo el óvalo facial de manera más pronunciada.  Nuestra recomendación es, sí así se desea, someterse a un lifting cérvico facial se haga más cerca de los 40 que de los 50 para que las estructuras profundas de la piel respondan a la cirugía y no perder, tal como ha admitido Sarah Jessica Parker, la oportunidad de ayudarse de la medicina.

    En cuanto a otras opciones no quirúrgicas para el paso de la edad en el rostro, este cirujano apuesta por los tratamientos autólogos, que no sólo rejuvenecen, sino que lo hacen regenerando a la vez. Para la mujer de 50 que no desea operarse, la recomendación es el injerto facial graso que se lleva a cabo extrayendo grasa de otras zonas donde hay excedente, por ejemplo del abdomen o los glúteos.

    Esa grasa se limpia, por decirlo de alguna manera entendible, y se optimiza para que potenciar su efecto regenerador. Es decir, tras la extracción, la grasa se centrifuga con el objetivo de depurarla y obtener por separado la rica en células madre. Esta grasa ya purificada se considera por los profesionales de la cirugía estética como “oro líquido” por sus efectos inmediatos y duraderos. Es una operación que maximiza los resultados y minimiza los riesgos, que hidrata, voluminiza y sirve también para las manchas de la piel.

    Es importante destacar que este tratamiento no  precisa de  ingreso hospitalario, de anestesia general. Tampoco es  ni doloroso  ni deja marcas ni cicatrices.

  • Rejuvenecimiento facial, la clave puede estar en la mirada

    Rejuvenecimiento facial, la clave puede estar en la mirada

    Aparece o reaparece una estrella del cine, una socialité o simplemente, una famosa o famoso de toda la vida con un aspecto rejuvenecido y todos se preguntan si ha pasado por el quirófano. Comentan las revistas especializadas y los medios en general qué se ha hecho y qué se ha dejado de hacer. Unos y otros suelen centrar sus dudas en si este actor o aquella modelo se ha hecho un lifting facial en toda regla, con anestesia general y postoperatorio incluidos, o sí solo se ha realizado unos pequeños retoques con botox u otros productos inyectables.

    La última celebritie en ocupar el centro de este debate ha sido Michelle Pfeiffer, con motivo de la presentación de su último trabajo en Maléfica y coincidiendo con su 61 cumpleaños. Pero si alguien ha sido observada, casi escrutada, criticada y halagada por un cambio de imagen, esa ha sido Renée Zellweger. Su cambio de look en 2014 sigue dando que hablar.

    Cinco años después parece haber un consenso entre los expertos en belleza: lo más probable es que nuestra querida Bridget Jones se sometiera a una operación del contorno de ojos para darles una forma más oblicua. Por lo demás, algo de botox, que, al paralizar las arrugas de expresión, ofrece a la vista una piel más tersa y joven.

    Sí, detrás de todo el escándalo mediático podría estar una “modesta” cirugía estética: la blefaroplastia. Esta intervención, que aborda los problemas del contorno de ojos, es una gran herramienta del arsenal quirúrgico para la belleza, ya que se trata de una intervención sencilla, cómoda para el paciente y que ofrece unos resultado eficaces y duraderos a largo plazo.

    En muchas ocasiones el paciente acude con un deseo de cambio en el rostro, explicando que se siente envejecido, que nota que “le han caído los años encima” y busca una solución que no está donde se espera. A veces no es un lifting lo que se necesita, no se trata de “ estirarse” o de borrar arrugas, sino de eliminar una mirada triste que envejece.

    Tener una mirada y triste y cansada no sólo le ocurre a la gente más allá de los 40 años. Puede pasarle a un joven que haya heredado la tendencia a tener bolsas en los ojos. También influyen de manera importante los hábitos alimenticios y el estilo de vida, sobre todo lo referente al consumo de alcohol y a la falta de descanso.

    Las bolsas en los ojos son el factor más relevante a abordar para corregir una mirada envejecida. Además de los motivos recién citados, el paso del tiempo es el causante de que los depósitos grasos que, de manera natural, se encuentran los párpados (tres en el inferior y dos en el superior) se desplacen hacia delante haciéndose visibles . Se podría decir que salen a la luz.

    Junto con la eliminación de la grasa, en el párpado superior, la cirugía se basa en líneas generales en “ la eliminación del exceso de piel de una porción de músculo orbicular”.

    En cuanto al párpado inferior, la técnica ha evolucionado,  ya ni siquiera se hace incisión por fuera. No se elimina toda la grasa porque el ojo tiene que mantener su naturalidad. Asimismo, se realizan injertos de grasa autóloga en la parte superior de la mejilla para elevarla y acortar el párpado inferior. Este abordaje ofrece un resultado muy rejuvenecedor, que se complementa con la retirada de los excesos de piel,  la elevación de la caída de la ceja y el tratamiento de las arrugas del contorno, si procede.

    Si hablamos de intervenciones que compensen en el sentido de poco riesgo quirúrgico y resultados a largo plazo, la blefaroplastia ocupa, en conclusión, uno de los primeros puestos del ranking. Dura entre 40 y 50 minutos, se realiza en quirófano bajo anestesia local y sedación, en régimen ambulatorio.

    Los primeros cuidados consisten en un reposo de 24 horas y aplicación de frío local. Lo peor, el impacto que suele suponer mirarse al espejo, por la aparición de morados y la hinchazón, pero existe un maquillaje profesional a disposición del paciente para disimularlo, junto con el uso de gafas de sol.

    Los resultados definitivos se apreciarán al año y podrían tener que revisarse pasados otros quince.

    La blefaroplastia es la tercera operación más demandada en nuestro país y la quinta en Estados Unidos, según los informes de las asociaciones de cirujanos plásticos SECPRE y ASAPS.

  • Entrevista en Onda Madrid

    Hace poco me han realizado una entrevista telefónica desde Onda Madrid para hablar sobre la importancia de la hidratación a la hora de tratar y evitar las arrugas, entre otros asuntos. Podéis escucharla a continuación:

  • ¿Existe el lifting sin cirugía?

    Debemos asumir el envejecimiento como lo que es, una consecuencia natural del paso del tiempo, que se produce de forma progresiva a partir de los 25 años y sólo se detiene en la estación final, cuando el tren se pare y nos toque bajarnos.

    Las secuelas de este proceso natural, que se hacen especialmente patentes en la cara y en el cuello en forma de pliegues y surcos faciales, pueden manifestarse antes o después, dependiendo de nuestro tipo de vida y alimentación. Por ejemplo, la exposición prolongada al sol y el estrés de la vida cotidiana son auténticos aceleradores de este proceso.

    A partir de los 25 años empiezan a aparecer las primeras arrugas, las de expresión. Las más importantes son las patas de gallo, las horizontales de la frente, las verticales del entrecejo y las que salen alrededor de la boca. ¿Tan pronto? Son la consecuencia de la contracción repetitiva de nuestros gestos: reír, hablar, gesticular en general. Aquí los músculos son de importancia capital. Al contraerlos, establecen unas líneas de fuerza en la piel de la cara y provocan sus arrugas. De tanto repetirlo, se quedan marcadas en la frente, alrededor de los ojos y alrededor de la boca.

    A partir de los 40 ascendemos de categoría, y a las arrugas de expresión se suman las gravitatorias, más vinculadas a la edad. Se deben, realmente, a un envejecimiento de los tejidos. Aquí participan la piel, la grasa y el músculo. La piel ya no es tan consistente, se vuelve más flácida, pierde su sostén habitual y cae por efecto de la gravedad; el efecto es más relevante sobre las prominencias óseas, como la órbita, los pómulos y la mandíbula. La capa grasa disminuye y la que queda se desplaza y acumula en las partes bajas de la cara. En cuanto al músculo, no ocurre como a partir de los 25 sino que ahora se manifiesta una pérdida de tono y masa muscular; esto lo hace ser más delgado, sin los relieves de antes, y más flácido, por lo que se alarga y se descuelga. En este periodo también hay cierto descontrol en las células que «viven» en la piel, como los melanocitos y las células vasculares, que provocan manchas oscuras y pequeñas manchas rojas, respectivamente.

    Es evidente que a la mayoría este cuadro no nos gusta, y el siguiente paso es buscar un experto que nos borre esos nuevos trazos que emborronan nuestra imagen anterior.

    Los avances en medicina estética para el tratamiento facial van a velocidad ultrasónica. Tenemos argumentos para tratar los cambios en la piel mediante láser, peeling, bótox, rellenos cutáneos, radiofrecuencia… Todos ellos son tratamientos que están revolucionando el tratamiento del envejecimiento facial. Las manchas cutáneas y las pequeñas varículas se eliminan de forma efectiva mediante láser; para los cambios grasos de la cara, desde hace mucho se han utilizado microinjertos grasos que devuelven la forma perdida… pero ¿y para el músculo? ¿Qué hay para el músculo que sea realmente eficaz?

    Cada nueva tecnología que se incorpora para los tratamientos faciales viene acompañada de un despliegue publicitario que deja pequeño al anterior, sus comerciales la presentan como la auténtica revolución. Ejemplos hay de innovaciones que no hemos introducido en nuestra clínica tras estimar que, bien por sus efectos secundarios o bien por el resultado efectivo del tratamiento, no cumplían nuestras expectativas ni las que estimamos que tienen nuestros clientes.

    Ahora, por fin, hemos dado con un tratamiento que permite corregir el envejecimiento del músculo facial. En la línea de los últimos inventos del siglo, nos presentaron ULTIMATE como el equipo más innovador en el avance de la tecnología médico-estética de tratamiento de rejuvenecimiento no invasivo. Nos dicen que combina las microcorrientes galvánicas de alta frecuencia y baja intensidad, la estimulación de las capas externas mediante ultrasonidos, la fototerapia LED de luz pura roja y azul y el sistema de dermoabrasión orbital.

    Mucha terminología complicada para el paciente, de entre la que destacamos que se le va a aplicar una microcorriente eléctrica que simula electricidad. Se trata de tan sólo un millonésimo de amperio, que es imperceptible por los sentidos; lo único que experimentan la mayoría es un sabor metálico en la boca.

    Nos explican que es el resultado de veinte años de investigación médica, la evolución de un sistema inicialmente utilizado para tratar a afectados de parálisis facial. En estos pacientes se observó que el lado afectado de la cara, al ser tratado, quedaba más levantado que el no afectado. También se ha utilizado en unidades de quemados de hospitales para la recuperación de tejidos, en centros de alto rendimiento para tratar lesiones musculares deportivas…

    El principal efecto visible, según nos explicaron en su momento, es que reeduca los músculos faciales hasta recuperar su posición original, mejorando el óvalo facial en pequeños descolgamientos de piel, eleva la ceja caída y disminuye las arrugas alrededor de los ojos causadas por el músculo orbicular porque estimula el tejido muscular, devolviéndolo al sitio anterior a la pérdida del volumen y tonicidad.

    El resto de efectos secundarios beneficiosos se lo ahorro porque sigue el patrón de las presentaciones de equipos anteriores.

    Para confirmar sus excelencias, programé una sesión en la clínica en la que el primer paciente, como debe ser, fui yo mismo. Las dudas que tenía desaparecieron en cuanto terminé la sesión y me miré al espejo. Al día siguiente le dimos la bienvenida. ULTIMATE está ya con nosotros, a vuestra disposición.