Etiqueta: injerto graso

  • Abordando la flacidez facial en la mujer madura

    Abordando la flacidez facial en la mujer madura

    En belleza podríamos decir que el tiempo pesa, porque los tejidos tienden a caer con el paso de los años, sí o sí, en mayor o menor medida, según el estilo de vida y la genética de cada persona. La mujer madura es la gran perjudicada por la flacidez, que se debe a que el tejido conectivo deja de cumplir con éxito su función; unir los órganos y los tejidos del cuerpo.

    En el tejido conjuntivo se encuentra otro elemento muy mencionado en belleza: los fibroblastos, unas células que sintetizan el colágeno y la elastina. Y así es cómo llegamos a los verdaderos reyes de la firmeza. El colágeno se ocupa de la densidad y la fuerza de la piel, mientras que la flexibilidad llega de la mano de la elastina. Con el paso del tiempo vamos dejando de producir ambas sustancias, a la vez que la vascularización para reparar los tejidos va perdiendo su eficacia. Al mismo tiempo se debilitan los ligamentos que sujetan los tejidos blandos del rostro, los huesos van perdiendo densidad y se van encogiendo, mientras disminuye la grasa facial.

    ¿Y cómo tratar la flacidez del rostro? Te lo contamos.

    Estos aspectos nos hacen perder volumen en el rostro y presentar un aspecto algo fofo y descolgado en algunas zonas. Las más perjudicadas por esta gravedad son el mentón, donde cae el tejido, pudiendo llegar a producir, si además hay grasa depositada, la forma de la papada masculina.

    Los párpados, sobre todo el superior, también sufren la gravedad y ofrecen un aspecto de mirada cansada, algo triste. Los pómulos, en tercer lugar, pierden definición, presentando la cara sin volúmenes, como plana.

    Por supuesto, estamos definiendo una cara en la que el tiempo ha obrado a su antojo, sin que se hayan tomado soluciones para disimular el famoso descolgamiento. Como dicen de las brujas, «haberlas haylas», pero hay que ponerse manos a la obra pronto, puesto que, por ejemplo, si quisiéramos hacernos un lifting facial  en quirófano quizá a partir de los 65 no nos sirva de gran ayuda, puesto que a esa edad la capacidad de retracción de la piel es muy poca.

    Así pues, vamos a tomar medidas a los 30 antes que a los 40. A los 20 nos bastará con una buena alimentación y una buena higiene facial. Las jóvenes no necesitan rellenos ni retoques, siempre que no se encuentren ante un complejo que suponga una merma para su autoestima y que les impida hacer su vida con normalidad.

    Situándonos pues en los treintaytantos, vamos proponeros distintas soluciones, empezando por los tratamientos en clínica, es decir, para los que no necesitas entrar en el quirófano.

    La recomendación número uno es el injerto graso facial, con el que, mediante una inyección de tu propia grasa, extraída, por ejemplo, de tu abdomen y luego centrifugada, vas a recuperar volumen, firmeza y, por lo tanto, juventud. El efecto se logra gracias a la alta concentración de células madre que tiene el preparado.

    Este tratamiento es ideal para los pómulos, ya que se marcan, se destacan, ofreciendo el tan de moda efecto contouring.

    La inyección de grasa autóloga es, sin duda, el mejor relleno facial para luchar contra la caída. También se emplea el ácido hilaurónico, esto es,  la infiltración de diferentes densidades del producto para voluminizar y ofrecer un aspecto elástico.

    La duración del efecto lifting del injerto graso es de un año, la del ácido hialurónico de unos seis meses, lo mismo aproximadamente que la de los hilos tensores, una solución menos demandada y que consiste en introducir en la dermis hilos de polidioxanona con un doble objetivo: sujetar el tejido y fomentar la producción de colágeno.

    Así pues, y aunque resulta inevitable, la flacidez se puede prevenir. Pero, sobre todo, tratar. La fórmula ideal con resultados duraderos y naturales es el lifting cérvico facial, del que os hablaremos otro día.

     

  • Cirugía de párpados e injerto facial graso, entre las tendencias para 2023

    Cirugía de párpados e injerto facial graso, entre las tendencias para 2023

    Que la cirugía estética seguirá creciendo no lo decimos nosotros, lo aseguran los informes globales de tendencias, entre ellos el que ha publicado Research and Markets y que cifra el beneficio global de esta actividad hasta ese año en 75,67 billones de dólares. Hablamos de un incremento previsto del 5,4% y que tiene en cuenta la demanda creciente de los países asiáticos.

     

    En lo que a occidente respecta, “Cosmetic Surgery Global Market Report”, título de la estadística, sitúa a Europa en segundo lugar, tras Estados Unidos, en el paso por el quirófano para mejorar el aspecto físico. Así, las intervenciones realizadas por cirujanos bajo anestesia y en instalaciones hospitalarias superan en superan en número a los tratamientos que se llevan a cabo en clínica, como los rellenos dérmicos o los procedimientos de regeneración autóloga.

     

    En cuanto a la lista de las operaciones más solicitadas, cómo no, el aumento mamario sigue a la cabeza en el entorno occidental, seguido por la liposucción, la blefaroplastia y la abdominoplastia.  Desde Clínica del doctor Moisés Martín Anaya queremos destacar el interés por los procedimientos para mejorar la mirada, esto es, la cirugía de párpados, que se puede acompañar por tratamientos de reducción de arruga fina en el contorno. La revista norteamericana Allure pone el foco en esta cirugía, sobre la que, asegura, va escalando puestos en detrimento de los tratamientos médicos en la zona. Los motivos: el balance coste-resultados y la mayor naturalidad resultante del paso por el quirófano debido a que se facilita la movilidad y la expresividad en la zona.

     

    Dicha publicación vuelve a destacar el deseo de naturalidad de las pacientes para evitar el efecto de “cara repetida”, que se produce por la regularidad y globalización de los tratamientos médico-estéticos. Así, no es infrecuente ver rostros tratados que se parecen, tanto de personalidades famosas como de personas de la calle.  Es por este motivo por el que se señala el injerto de grasa propio como una técnica en auge.  Para la mujer madura sin una excesiva caída de los tejidos faciales, se realiza en una sola sesión en clínica, regenera los tejidos a la vez que reafirma, es económico, y, sobre todo, realza los rasgos propios.

     

    Basado también en la regeneración autóloga, el plasma rico en plaquetas, más económico, aunque de mayor reposición, ayuda en la consecución de un rostro jugoso, terso y brillante. Rejuvenecido, en definitiva.

  • ¿Aguja o bisturí?  Aclarando diferencias entre cirugía estética y medicina estética

    ¿Aguja o bisturí? Aclarando diferencias entre cirugía estética y medicina estética

    La práctica de la cirugía estética está rodeada de muchas creencias erróneas o de falsos mitos. Con la democratización del acceso a las consultas de los profesionales han aumentado las noticias, los post en redes, y, en definitiva, se ha incrementado en intensidad la conversación social en torno a ella. Se publica mucho y se lee mucho, también se opina sobre las operaciones que se realizan y, sobre todo, cuando quien se tumba en el quirófano es una persona pública.

     

    En este post nos gustaría aclarar un tema que no termina de estar claro y que confunde a much@s pacientes. Se vienen empleando indistintamente los términos medicina estética y cirugía estética. Sí, ya sabemos que se ha publicado mucho sobre esta cuestión y sobre las diferencias entre una y otra práctica médica, pero, sin embargo, nos parece necesario insistir ya que sigue existiendo confusión al respecto, sobre todo entre los pacientes más jóvenes.

     

    Lo que diferencia a una y a otra es sencilla: no es lo mismo estar sentado en un sillón de una clínica estética, que tumbado en un quirófano. Es decir, la medicina estética comprende una serie de procedimientos que se realizan en las clínicas de estética, mientras que la cirugía estética se lleva a cabo en un quirófano, normalmente bajo anestesia local o general y requiere de unas pruebas  preparatorias y unos cuidados postoperatorios.

     

    En el primer ámbito, en el de los tratamientos realizados en clínica se diferencian entre los inyectables, la maquinaria y el láser. Los primeros son los más conocidos: el botox, el ácido hialurónico, el plasma rico en plaquetas y el injerto graso. Varía la sustancia, varían las técnicas de obtención del producto, pero todos ellos son inyecciones que tienen como objetivo rejuvenecer, ya sea el rostro o las manos, por ejemplo. Estas inyecciones se administran en los centros y no suelen requerir ningún cuidado previo o posterior, salvo las indicaciones habituales relativas a la exposición al sol de la zona a tratar.

     

    Las máquinas son dispositivos que emplean distinta energía con un propósito drenante, reafirmante. Cuidan de la firmeza del contorno corporal, aunque algunas también trabajan la cara y la pérdida de firmeza. La radiofrecuencia y la cavitación son algunas de las más nombradas, aunque luego varíe el nombre comercial. Existen también dispositivos que combinan diferentes técnicas en un único aparato.

     

    Y luego, está el láser, que empleamos, sobre todo, para eliminar manchas de la piel, producto de cambios fisiológicos como el embarazo, del exceso de sol y/o del envejecimiento de la piel.

     

    La cirugía, tal como su propio nombre indica, es un procedimiento quirúrgico, con todo lo que ello conlleva. Las reinas de la estética entran en este ámbito: la liposucción, las cirugías de la mama (elevación, reducción o aumento) y otras como la otoplastia, la blefaroplastia, etc.

     

    La medicina estética puede ser un complemento de la cirugía, un refinamiento del resultado obtenido en las intervenciones. Por ejemplo, el lifting facial que se hace en una operación puede ser mejorado con algunas infiltraciones de ácido hialurónico. Estiramos con el bisturí, hidratamos con la inyección.

     

    Pero, por último, la gran diferencia entre aguja y bisturí son los resultados. Las infiltraciones suelen tener un plazo de reposición de entre seis meses y un año, dependiendo de la técnica, mientras los resultados del quirófano pueden ser definitivos, como en caso de las cirugías de contorno corporal.  Que lo sean depende, como solemos insistir, del estilo de vida de los pacientes.

  • Día del Padre: todo para sus ojos

    Día del Padre: todo para sus ojos

    Hombres y mujeres somos distintos a la hora de envejecer. El proceso de pérdida de firmeza y elasticidad en la piel se pronuncia  más en unas zonas u otras según sexos, y, si hay una parte del rostro   en la que los hombres tengan un punto débil, esos son los ojos. Y su contorno.

    No nos produce extrañeza ver a hombres de mediana edad con grandes bolsas en los ojos, al igual que estamos acostumbrados a que a esas edades, e incluso mucho antes,  comiencen a perder pelo. Sin embargo, mientras que la recuperación capilar es más costosa, tanto en términos de tiempo como de dinero, la mirada se puede rejuvenecer con una cirugía estética sencilla y no precisamente de las que precisan un desembolso económico mayor.

    Ya os hemos hablado en algún ocasión de la blefaroplastia, la cirugía que se ocupa de eliminar los depósitos de grasa tanto en los párpados inferiores como en los superiores. Estos depósitos se van desplazando hacia fuera, ofreciendo un aspecto hinchado y envejecido.

    Como os hemos contado en alguna otra ocasión, la operación es sencilla Junto con la eliminación de la grasa, en el párpado superior, la cirugía se basa en líneas generales en  la eliminación del exceso de piel de una porción de músculo orbicular. Para el párpado inferior,  hoy en día no es necesario siquiera realizar una incisión por fuera.

    Con el fin de ofrecer un mejor resultado, se puede elevar la ceja caída y proceder a realizar inflitraciones de ácido hialurónico en las llamadas patas de gallo, las arrugas finas del contorno.

    Esta intervención es una de las más demandas por su eficacia, su sencillez y sus escasos requisitos postoperatorios. Dura entre 40 y 50 minutos y se realiza en quirófano bajo anestesia local y sedación, en régimen ambulatorio.

    Los cuidados postoperatorios son sencillos. Hay que tratar de reposar las primeras veinticuatro horas, aplicar frío local y tomar antiinflamatorios, si así lo decide el doctor a cargo de la cirugía.

    Aunque al principio puede que nos asusten un poco los morados y esa hinchazón, los resultados merecerán, sin duda, la pena. Es una cirugía para toda la vida.

     

     

  • Injerto graso, el relleno ideal para los pómulos

    Injerto graso, el relleno ideal para los pómulos

    No deberíamos renegar de ella porque es uno de los mecanismos que asegura nuestra supervivencia. La grasa es una manera que tiene nuestro cuerpo de «hacer despensa», es decir, de almacenar energía para  mantenernos vivos según nuestras necesidades. Como se suele comentar, lo que no se gasta se acumula y de ahí que ese almacén de energía se vaya transformando en los conocidos michelines, lorzas, flotadores, cartucheras, etc. De ahí la expresión «quemar la grasa» activando nuestro organismo, empleando esos recursos energéticos propios, haciendo deporte, en definitiva.

    Ocurre  que si no tenemos el hábito de la actividad física seguimos acumulando y acumulando, máxime si nuestra alimentación no es saludable. Si ingerimos un elevado número de calorías, si estas proceden de hidratos y azúcares, y pasamos mucho tiempo en el sofá, la grasa va ganando terreno.

    El abdomen es su parte favorita, tanto en el hombre como en la mujer. La papada del varón es un peligro a partir de los cuarenta y la cara externa de los muslos en la mujer puede aumentar de volumen a cualquier edad.

    ¿Qué hacer? La respuesta es sencilla cuando se quiere y se puede: una liposucción y fuera grasa. Es una de las cirugías más practicadas en todo el mundo y consiste en extraer la grasa del cuerpo mediante un sistema de cánulas.

    Nada nuevo hasta aquí, sólo que antes esta grasa se tiraba. Ahora se recicla para embellecer, para retocar, para modelar. El oro líquido del quirófano la llaman los cirujanos estéticos. ¿Por qué? Por ejemplo, porque gracias a ella puedes rejuvenecer diez años, porque no sólo rellena, sino que también estimula.

    ¿Cómo? Haciéndote un lifting graso o lipofilling. Con la grasa extraída del glúteo o el abdomen, las partes más comunes, el profesional estético trabaja para dar volumen, tersura y brillo en las zonas del rostro más ajadas. En nuestra clínica la empleamos en los pómulos, que se destacan,  marcan mejor sus ángulos y la cara se percibe como más joven y fresca. Es un recurso al que acuden muchas famosas que suelen aparecer en sus películas, series o programas de televisión radiantes, como recién operadas. No, no es cirugía, es un injerto graso facial.

    Es grasa que, una vez extraída,  se ha limpiado, ha pasado por un proceso de centrifugado y en la que se han separado los fluidos de los adipocitos.

    Este material también se utilizar para retocar el contorno de los ojos, y «ofrece unos resultados excelentes» como complemento a una cirugía de los párpados o como tratamiento per sé.

    En las manos  el acabado es muy bueno, aunque muchas de estas profesionales de la imagen se olvidan de esta parte del cuerpo y, mientras vemos un rostro joven, las manos —con arrugas y la vena marcada— delatan la edad.

    Es posible aumentarse el pecho con grasa, pero depende del volumen. Si el propósito es ganar mucha talla, las prótesis son la solución. La grasa  «no ofrece un buen resultado en la parte superior del pecho» y, además, el organismo la va absorbiendo con el tiempo. Habría que volver al quirófano cada cierto tiempo, con lo que la solución no sería práctica ni económica.

    Eso sí,  la grasa es radiológicamente transparente, es decir, que, al igual que las prótesis de mama,  no modifica el resultado de una mamografía. Si es cierto  que  al pinchar la grasa en el pecho se trabaja en la zona de la glándula mamaria, donde podrían formarse pequeñas calcificaciones que podrían producir sospechas de algún problema oncológico.

    Para evitar cualquier confusión la mejor indicación es la del rostro, donde se  consiguen los mejores resultados, en una belleza natural y sin estridencias. 

  • Los tratamientos para las novias más esperadas, las de este 2021

    Los tratamientos para las novias más esperadas, las de este 2021

    Las hemos echado de menos. Muchas han esperado a ver a sus padres y abuelos seguros, ahora ya vacunados (o casi) para celebrar su gran día. Será este verano o este otoño, pero volverán.  Con el traje que han elegido, con la pareja con la que han soñado, a posar sonrientes para las fotos.

     

    Regresan las novias a alegrar los paisajes urbanos, a provocar sonrisas a las puertas de las iglesias y a sorprender por ese estado natural de gracia y belleza con la que llevan su ramo de flores.

     

    El amor, ya se sabe, hace milagros, pero nunca está de más echarle una mano. Y si hay un gran aliado para ellas en este día es la estética. Por eso, queremos aconsejarles sobre los mejores tratamientos, los que se pueden realizar en los centros especializados, y también sobre los retoques quirúrgicos menos invasivos y más adecuados para su torso nupcial en  la fecha señalada.

     

    No, no vamos a empezar por el rostro, por un sencillo motivo: es la parte de la anatomía que llega en mejor estado a la boda. Todos los días nos miramos en el espejo y le dedicamos tiempo, antes de salir de casa y antes de acostarnos. Invertimos en hidratantes, tónicos, serums y demás productos.

     

    No ocurre lo mismo, sin embargo con EL ESCOTE, un must de belleza de las novias. Para lucir un escote perfecto en la boda bastarán un par de visitas a la clínica, comenzando por la de diagnóstico del estado de la piel de la zona.

     

    Sí o sí, el peeling está recomendado porque la piel necesita una regeneración para poder lucir como nueva. A esta piel exfoliada, sin impurezas puede seguir, según la recomendación del doctor Martín Anaya, un tratamiento de PRP.

     

    El plasma rico en plaquetas es para el cirujano el tratamiento indicado para esta parte del busto, expuesta a los factores externos y donde además la piel es fina y delicada. Los factores de regeneración autólogos, es decir, una sola inyección de plasma de la paciente, con enriquecimiento plaquetario, disminuyen la arruga fina y redensifican, esto es, aportan hidratación y volumen.

     

    Para las MANOS, en cambio, el doctor prefiere la grasa. Los resultados del llamado oro líquido de la estética son inmediatos y muy llamativos, sobre todo, si la novia ha pasado la treintena y ya comienzan a marcarse las venas y a percibirse las múltiples arruguitas en la piel. A partir de los 40, a las venas se suman los tendones, con lo cual es preciso aportar textura y volumen. Mediante la inyección de células grasas, extraídas de otra zona de la anatomía del paciente se rellena y, lo que es más, se consiguen igualar a efectos de envejecimiento en las manos con otras áreas del cuerpo no expuestas al exterior todo el año.

     

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    El injerto graso puede ser la alternativa a un exceso de tratamientos inyectables con vistas al enlace. La técnica es duradera ( hablamos de años)  versátil en cuanto a las áreas a abordar y muy a tener en cuenta si se valora el binomio coste resultado. Por no hablar, claro, de la eliminación del riesgo de pasar por el quirófano.

     

    ¿Qué puede hacer el lipofilling por una novia? En primer lugar,  darle un aspecto rejuvenecido y fresco en todo el rostro. En segundo lugar, aportar firmeza a zonas que sufren la caída por el paso del tiempo. Recomendamos la grasa especialmente para los pómulos y para el contorno de ojos. También, importante, contribuye, a la eliminación de las manchas de la cara.

     

    Para unos labios frescos y jugosos, en cambio, el doctor indica el ácido hialurónico de distintas densidades en distintos puntos de la boca.

     

    Y llegamos a la decisión de si lucir manga larga o manga corta, que no es baladí para muchas novias y que, en muchos casos, se decide según el estado de los BRAZOS. El problema puede ser el acúmulo de grasa que no es fácil de quitar con deporte (y menos este año de restricciones en los gimnasios).

     

    La braquioplastiaes la cirugía estética indicada y no es otra cosa que una liposucción restringida a esta parte de los antebrazos, para retirar esa grasa. Cuando es necesario, el cirujano elimina también la piel excedente.

     

     

    Como complemento, también puede ser útil la radiofrecuencia, un tratamiento en clínica que da firmeza y ayuda a conseguir esos brazos delgados y vigorosos que tanto gustan a las novias y que, además, son tendencia.

     

     

  • Lipofilling, la grasa es oro

    Lipofilling, la grasa es oro

    La grasa es oro en cirugía. Habréis escuchado esta expresión alguna vez o la habréis leído en alguna entrevista a algún profesional de la estética. La explicación es sencilla. De un lado, es un material que nos sobra en el cuerpo, del que a menudo queremos deshacernos por sus implicaciones  negativas en la salud y en nuestra estética. Queremos adelgazar y que eliminar esos depósitos del abdomen, los flancos y los muslos, pero, por el otro, esa grasa, tratada por expertos, eliminadas sus impurezas es un relleno dérmico de primera magnitud.

     

    Mi primer contacto con este material autólogo data de mi época en el tratamiento de pacientes quemados, donde pude comprobar, de primera mano, sus efectos regeneradores en los tejidos. Después, en mi labor estética profesional, empleo la grasa que he quitado al paciente y que he enriquecido con factores de crecimiento y células madre, como complemento en algunas cirugías o como tratamiento estético único.

     

    Empezando por este último área, el injerto graso o lipofilling resulta especialmente efectivo en el contorno de ojos, en el labio superior y en las manos. En los tres casos, redensifica, que quiere decir que rellena, aportando volumen, disimulando las arrugas e hidratando el área donde se ha suministrado el producto.

     

    En cuanto al lipofilling como complemento o refinamiento en cirugía estética, se emplea para dar ese último retoque en una zona en la que se puede observar alguna pequeña marca en la piel o una pérdida de volumen en el tejido. Me preguntáis muchas veces por su empleo para el aumento de mamas, pero lo uso únicamente para realizar pequeñas correcciones.

     

    Os explico el motivo. Al pinchar la grasa en el pecho se trabaja en la zona de la glándula mamaria, donde podrían formarse pequeñas calcificaciones que podrían producir sospechas de algún problema oncológico. Para descartar hasta esas sospechas, que un oncólogo avezado sabe distinguir, por supuesto, no uso la grasa en esta zona. Prefiero que el área quede virgen para su facilitar su examen en las revisiones habituales de la mama.

     

    Lo mismo me ocurre en los glúteos, donde hay que inyectar intramuscularmente si se quiere conseguir un volumen considerable. Si se infiltra la grasa en algún pequeño capilar ( esta zona es altamente vascularizada) se puede producir un embolismo graso.
    Sin embargo en el rostro es un tratamiento seguro. Sus efectos no sólo son duraderos, sino palpables nada más salir de la clínica. Compensa, en cuanto a costes, duración y resultados. No requiere ningún cuidado posterior, salvo evitar, como siempre, ponerse al sol las primeras horas tras su aplicación.