Categoría: Cirugías

  • Día del Padre: todo para sus ojos

    Día del Padre: todo para sus ojos

    Hombres y mujeres somos distintos a la hora de envejecer. El proceso de pérdida de firmeza y elasticidad en la piel se pronuncia  más en unas zonas u otras según sexos, y, si hay una parte del rostro   en la que los hombres tengan un punto débil, esos son los ojos. Y su contorno.

    No nos produce extrañeza ver a hombres de mediana edad con grandes bolsas en los ojos, al igual que estamos acostumbrados a que a esas edades, e incluso mucho antes,  comiencen a perder pelo. Sin embargo, mientras que la recuperación capilar es más costosa, tanto en términos de tiempo como de dinero, la mirada se puede rejuvenecer con una cirugía estética sencilla y no precisamente de las que precisan un desembolso económico mayor.

    Ya os hemos hablado en algún ocasión de la blefaroplastia, la cirugía que se ocupa de eliminar los depósitos de grasa tanto en los párpados inferiores como en los superiores. Estos depósitos se van desplazando hacia fuera, ofreciendo un aspecto hinchado y envejecido.

    Como os hemos contado en alguna otra ocasión, la operación es sencilla Junto con la eliminación de la grasa, en el párpado superior, la cirugía se basa en líneas generales en  la eliminación del exceso de piel de una porción de músculo orbicular. Para el párpado inferior,  hoy en día no es necesario siquiera realizar una incisión por fuera.

    Con el fin de ofrecer un mejor resultado, se puede elevar la ceja caída y proceder a realizar inflitraciones de ácido hialurónico en las llamadas patas de gallo, las arrugas finas del contorno.

    Esta intervención es una de las más demandas por su eficacia, su sencillez y sus escasos requisitos postoperatorios. Dura entre 40 y 50 minutos y se realiza en quirófano bajo anestesia local y sedación, en régimen ambulatorio.

    Los cuidados postoperatorios son sencillos. Hay que tratar de reposar las primeras veinticuatro horas, aplicar frío local y tomar antiinflamatorios, si así lo decide el doctor a cargo de la cirugía.

    Aunque al principio puede que nos asusten un poco los morados y esa hinchazón, los resultados merecerán, sin duda, la pena. Es una cirugía para toda la vida.

     

     

  • Cirugía de reducción de la mama, para mujer y para hombre

    Cirugía de reducción de la mama, para mujer y para hombre

    La cirugía estética es hoy una práctica socialmente normalizada, pero en sus inicios parecía reservada a famosas estrellas del celuloide. Las grandes damas del cine no sólo no envejecían en la pantalla, sino que, además, surgían, de pronto, en una nueva producción, luciendo un espectacular escote con más volumen del habitual.

    Fue así como comenzó a hacerse mediática la cirugía de aumento de mamas, que siguió asociada desde aquellos primeros años de Hollywood a las personalidades famosas. Hoy en día, cirugía estética continúa siendo, de alguna manera, sinónimo de demanda de famosos que trabajan con su imagen, pero no debemos olvidar, explican los profesionales, que esta práctica médica es también una cuestión de salud.

    Es el caso de las operaciones de pecho, tanto en la mujer como en el varón destinadas a reducir un tamaño excesivo en las mamas y que perjudica a los pacientes no sólo física sino también psicológicamente.

     

    Gigantomastia, cuando la talla nos impide hacer vida normal

     

    El origen de la gigantomastia, como se denomina al pecho femenino excesivamente grande puede ser  hereditario, pero también deberse a problemas hormonales, especialmente asociados a dos periodos de la vida de la mujer, la adolescencia y la menopausia.

    Un pecho excesivamente grande puede ocasionar problemas de espalda, debido al peso de la mama, así como dermatitis bajo la misma, por el roce y el sudor asociados.

    En estos casos, se recomienda la reducción de mamas, que hoy por hoy es la tercera cirugía estética más demandada en nuestro país. Se trata de una intervención para extirpar, bajo anestesia general en quirófano, los excedentes de tejido glandular, grasa y piel.

    El procedimiento quirúrgico dependerá del tamaño de la mama y de su nivel de caída, lo que también determinará el tamaño de la cicatrización resultante.

     

    Pecho abultado, un motivo de complejo para los niños y adolescentes

     

    En cuanto a la edad para pasar por el quirófano, la recomendación esperar hasta los dieciocho años e incluso, si es necesario, hasta los veintidós, cuando finalice el desarrollo de la mujer.

    En cambio, si hablamos de ginecomastia y de hombres, es decir, de pechos demasiado grandes en el varón, se puede operar antes si existe un complejo que perjudica considerablemente al niño o al adolescente.

    Esta cuestión  deberá ser consensuada entre padres, equipo médico y, si es necesario, un profesional de la psicología que acredite la necesidad de que un menor pase por el quirófano.

    La reducción de volumen puede hacerse en uno o ambos senos y, dependiendo cada caso, se retira grasa, tejido glandular y piel. Según haya que extraer poco o mucho material orgánico, (la liposucción es la operación indicada) se realiza en quirófano bajo anestesia general o bajo anestesia local.

    Una mama masculina puede presentar un tamaño anormal por diversos motivos. Entre ellos, también aquí las hormonas juegan un papel importante, y aunque también la alimentación influye, se debe tener especial precaución con ciertas medicinas como los anabolizantes.

    Por último, aconsejamos vigilar cualquier crecimiento anormal en la mama del varón ya que, aunque infrecuente, el aumento de tamaño puede camuflar algún tipo de problema oncológico.

     

  • Envejecer de manera natural gracias al wellaging

    Envejecer de manera natural gracias al wellaging

    El tiempo es la clave. No se trata de detenerlo, sino de acompañarlo armónicamente en el viaje hacia la vejez. No hay que eliminar de manera radical sus signos, tratando de parecer que tenemos veinte años menos. El propósito del wellaging es conciliar el paso de los años en nuestro rostro con la belleza, utilizando las herramientas adecuadas.

    El proceso de envejecimiento no se detiene,  sino que, según cada caso individual —el estado de salud general y el estilo de vida—, se manifiesta de una u otra manera. La nutrición y el ejercicio físico son factores fundamentales, pero todo cuenta, desde nuestros hábitos de sueño a los niveles de estrés y ansiedad.

     

    La cirugía estética, clave en el wellaging

     

    En estos y otros aspectos se viene basando el antiaging, la corriente estética dominante que trata deralentizar la aparición de los signos del normal deterioro celular; de enlentecer, por ejemplo, la aparición de arrugas o la flacidez en algunas zonas del cuerpo.

    Estos tratamientos corresponden al área de la medicina estética y son para personas que aún no cumplen los cuarenta. Los más conocidos son el babybotox, el ácido hialurónico, los inyectables de vitaminas, etc…

    Ahora bien, cuando se ha superado esa edad es la cirugía estética la que tiene la llave para parecer más joven, más tiempo. De un lado, las intervenciones quirúrgicas ofrecen mejores resultados y más duraderos que los tratamientos realizados en las clínicas, y, del otro, no sólo tratan el aspecto externo, sino que abordan en muchos casos las estructuras profundas que regeneran.

    Entre las operaciones en las que más se cumplirían los preceptos del wellaging, el cirujano plástico cita tres: la elevación de mamas o mastopexia, que consiste en elevar el pecho caído por el paso del tiempo, la blefaroplastia, que trabaja en el envejecimiento de la mirada o las cirugías del abdomen (liposucción y abdominoplastia), que eliminan la caída flácida de la zona y la acumulación de grasa rebelde.

     

    Menos en más en glúteo, labios y pecho

     

    El término wellaging ha aparecido también asociado a otro movimiento estético durante el 2020, el explant movent. Quitar en vez de poner. El año 2021, el año postpandémico, será para el experto un año de transición entre lo vivido y las expectativas de regreso a la normalidad. En esa transición, considera, se seguirán solicitando las cirugías estéticas más demandadas, con el liderazgo indiscutible del aumento de pecho, pero con tallas menores, sirviendo a una belleza sutil, más delicada y elegante.

     

  • ¿Minicirugías estéticas ?  Aclarando el concepto

    ¿Minicirugías estéticas ? Aclarando el concepto

    Seguro que habréis oído hablar de las minicirugías. También habréis leído algún artículo o noticia en la que se emplee este término. Muchos de vosotros nos preguntáis si existen estas “pequeñas cirugías estéticas” y, en caso afirmativo, en qué se diferencian del resto de operaciones de esta naturaleza que se realizan en el quirófano.
    En mi opinión, cuando se habla de minicirugía o cirugía exprés deberían identificarse pequeños procedimientos que se hacen en las clínicas como quitar un lunar, reparar un lóbulo rasgado o inyectar grasa en los pómulos u otra parte del rostro. No entrarían esta categoría intervenciones que requieren anestesia general y sedación.

    Hablamos de la cirugía de párpados, la corrección del tamaño y la forma de las orejas o de la extracción de grasa en pequeñas áreas como la papada, las rodillas o los brazos. La blefaroplastia, la otoplastia y la liposucción, sin importar el área de abordaje y la cantidad de grasa a extraer precisan de una seguridad y de un control del paciente dentro de un entorno médico determinado. En ese entorno, el cirujano debe estar pendiente del abordaje quirúgico y no de la anestesia y otros parámetros, asuntos que corresponden al anestesista y al resto del personal de quirófano.Rebajando la entidad de los procesos quirúrgicos se puede ganar tiempo y ahorrar dinero, pero se pueden perjudicar el resultado y la seguridad del paciente.

    En este punto también se puede incluir lo que desde nuestra clínica consideramos como las normas postoperatorias preceptivas. La cirugía de mama, por ejemplo, precisa de una noche de hospitalización, para la tranquilidad de médico y paciente, y el confort de este último, bajo supervisión y con los calmantes indicados tras salir de quirófano.

    Por último, aclarar que no hay cirugías estéticas menores en relación al dolor. Existen pacientes con mayor o menor tolerancia al dolor. Pero para eso, para ayudarles a superar esas horas posteriores a la intervención, está el seguimiento postoperatorio, que debe continuar en casa, una vez el paciente ha recibido el alta.

  • Las cirugías estéticas que sacan cintura

    Las cirugías estéticas que sacan cintura

    ¿A qué cirugía estética me tengo que someter si no consigo eliminar mi grasa corporal?

    Esta y otras preguntas similares se repiten cada día en las redes sociales y buzones de voz de los profesionales de la cirugía plástica, estética y reparadora. Por supuesto, en las propias consultas, donde la grasa acumulada en el vientre, resistente al ejercicio y a la dieta, es uno de los motivos por los que más se demandan operaciones relacionadas con la mejora del contorno corporal.

     

    Esta demanda de información se ha incrementado durante la pandemia, debido a la vida sedentaria y a la alimentación, no siempre adecuada, a la que sometemos a nuestro organismo con esos viajes intermitentes a la nevera. Además, con el estrés asociado y los cambios en nuestra rutina, se pueden llegar a consumir azúcares y grasas para obtener una recompensa; para calmarnos mediante los alimentos.

     

    Lo primero que es necesario saber es que la esa barriguita que tan poco nos gusta no es cuestión de edad. La dificultad para eliminarla depende en gran medida, del tipo de piel de cada persona. No es que alcanzada cierta edad  resulte más difícil volver a lucir un vientre plano. Depende de cómo se haya producido el envejecimiento. Esto es, de en qué estado se encuentre el tejido para volver a su lugar inicial, de si la piel retrae o no.

     

    Esta es la clave para que el cirujano plástico, estético y reparador decida si el paciente debe someterse a una liposucción o a una abdominoplastia, las dos maneras quirúrgicas de eliminar el depósito graso. Si el paciente no presenta exceso de tejido, si ese montículo de la barriguita no es muy pronunciado,  la operación es la liposucción, que extrae la grasa con cánulas mediante un sistema de aspiración. Si, al contrario, como suele suceder a los hombres con un gran volumen en la cintura o a las mujeres que han tenido varios partos, se presenta distensión de los músculos del abdomen y es necesario retirar piel, que aunque se retrae no sube, el especialista aconsejará al paciente someterse a una abdominoplastia.

     

    Aunque ambas cirugías para “sacar cintura” son unisex, la abdominoplastia se emplea más en los varones, que son más propensos a volver a acumular de nuevo la grasa, una vez operados. Precisan de un mejor estilo de vida, así como de una vigilancia de la dieta mayor que la de la mujer tratada, que, en cambio, puede llevar una alimentación normal, permitiéndose incluso algún “exceso de fin de semana”.

     

    En la mujer, sobre todo, se trabaja también en el quirófano que el resultado global sea armónico, es decir, que se elimina la grasa de los flancos. Se saca grasa por delante y por detrás,  porque si no se hiciera, el volumen de las caderas se notaría más aún que antes de la operación.

     

    Cómo se pasa el postoperatorio de estas cirugías es una cuestión muy comentada también los foros y páginas especializadas. A quienes se han operado de abdominoplastia, les dolerá más las horas posteriores, puesto que se ha trabajado en estructuras profundas, no sólo a nivel dermis, como sucede en el caso de la liposucción.

     

    Un paciente y otro deberán llevar indistintamente una faja compresiva, por lo que  recomendamos evitar el verano,  para que se libre del calor y las molestias asociadas a la venda. También deberá someterse a las sesiones que se necesiten de drenaje linfántico, indicado para disolver “esas pequeñas bolitas de colágeno” que pueden notarse en la cintura mediana.

     

    Sobre los tiempos de recuperación,  que  nos indican que para hace vida normal habrá que esperar entre dos o tres días en el caso de la liposucción y entre una y dos semanas en el caso de la abdominoplastia. Mientras que el primer supuesto se recomienda caminar, en el segundo, el reposo será necesario para la cicatrización, dado que se ha trabajado en la musculatura distendida.

     

    En cuanto a lo que todos los operados desean, mostrar su nuevo abdomen liso, cuánto más tiempo pase mejor. Seis meses mínimo, un año máximo, y a la playa.

  • Cirugía estética postparto, ¿qué quieres saber?

    Cirugía estética postparto, ¿qué quieres saber?

    El Mommy Makeover es la recuperación postparto quirúrgica y que engloba dos áreas de la anatomía femenina: el pecho y el abdomen. Son muchas las preguntas que recibimos al respecto a través de nuestras redes sociales y las que vosotras mismas nos hacéis en consulta. A las más repetidas da respuesta aquí el doctor Martín Anaya.

     

    1. Si me quiero poner pecho y he decidido ser madre, ¿qué hago primero?, ¿me opero o lo hago después del parto?

    Depende del pecho de la paciente. Si estamos hablando de una mujer con poco pecho, la respuesta es que se lo opere antes si quiere. En este caso, la glándula mamaria es pequeña y se va a consumir, por lo que no se le va a caer el pecho al término del proceso maternal. La prótesis de mama no se cae.

    Si se tiene el pecho grande la recomendación es esperar, porque las mamas tienen a caerse por el peso de la glándula. Entonces hay que realizar una elevación y ponerle prótesis cuando además de haberse caído se ha vaciado.

     

    1. ¿Se solicitan también reducciones de pecho?

    Si, en ese caso es por un problema previo de la mujer, que ya tenía una talla excesiva para su salud y que ella considera no beneficiosa para su estética. Los cambios producidos en el embarazo y la lactancia, con los que se acentúan los problemas de caída suelen animar más a la mujer a pasar por la consulta del cirujano estético.

     

    1. ¿Cuánto tengo que esperar para esta intervención si lo hago ya después de haber sido madre?

    La recomendación es esperar medio año para que la piel retraiga tras los procesos hormonales de embarazo, parto y lactancia, si la hubiere. Además, es fundamental que el útero haya recuperado su tamaño y posición naturales y eso no sucede hasta pasados seis meses. Esta recomendación es importante, sobre todo, para las cirugías de abdomen.

     

    1. ¿Cuál es la diferencia para el doctor me indique una abdominoplastia o una liposucción?

    Sobre todo del número de partos de la madre y de si ha padecido previamente una obesidad abdominal importante. En estos dos casos, los músculos abdominales se distienden y hay que recolocarlos para que vuelvan a su forma original. A esto le llamamos abdominoplastia.Si sólo es grasa o un volumen abdominal moderado, entonces bastará con una liposucción, que es una técnica más sencilla.

      

    1. ¿Puedo advertir al ginecólogo de que tenga cuidado con las cicatrices resultantes del parto?

    Muchas mujeres lo hacen pero luego llega la realidad del parto y el ginecólogo no tiene una prioridad estética, sino que trabaja en ese momento para que el niño y la madre estén bien. Es verdad que no siempre el cuidado que se podría tener y de ahí que en algunas ocasiones la mujer salga de quirófano con unas cicatrices de cesárea grandes y muy mal situadas.

     

    1. ¿Se pueden tratar estas cicatrices?

     Se pueden tratar y disminuir su presencia, pero aún se ha dado con la técnica para hacerlas desparecer definitivamente. Lo más empleado y eficaz es el láser de CO2 en el número de sesiones que el médico prescriba. Cada caso es individualizado. También se pueden emplear el plasma enriquecido con plaquetas o la radiofrecuencia.

     

    1. ¿Y las de la episotomía?

     El láser y la terapia de PRP (las infiltraciones de sangre del propio paciente enriquecida con plaquetas mencionadas arriba) se pueden emplear también para las cicatrices resultantes del parto natural. En algunos casos, se recomienda fisioterapia.

    Algunas pacientes que desean someterse a un rejuvenecimiento de las partes íntimas aprovechan la corrección de la cicatriz, para un engrosamiento de los labios vaginales o para, por ejemplo, eliminar grasa del monte de venus.

     

    1. ¿El mommy makeover es una operación que engloba pecho y abdomen a la vez?

    Algunos cirujanos la realizan en una única intervención. Personalmente no lo hago. Lo trabajo como un proceso de recuperación que lleva sus tiempos y sus intervenciones quirúrgicas. Pongo siempre por delante la seguridad de la paciente y ya se sabe que cuanto más tiempo se pase en quirófano más se incrementa cualquier factor de riesgo asociado. Estamos hablando de operaciones electivas, voluntarias, y, por lo tanto, es innecesario del todo correr ningún riesgo.

     

    1. ¿El grosor de pierna se engloba en este procedimiento?

     No, las piernas pueden aumentar su tamaño durante el embarazo debido a la retención de líquidos y a cambios en el sistema vascular, que, tras el parto desaparecen. Sin embargo, pueden quedar varices post parto que se pueden abordar después. Pero si muslos, rodillas y tobillos siguen gruesos se debe a grasa depositada, a sobrepeso, no al proceso de maternidad.

     

    1. ¿Qué tratamientos que no supongan pasar por el quirófano existen para recuperar la figura en el postparto?

     Las máquinas, la llamada aparatología estética puede ayudar como tratamiento reafirmante contra la retención de líquidos. Lo más efectivo es el drenaje linfántico, que elimina toxinas y líquidos, mediante la manipulación de los puntos anatómicos por los que se drena el agua.

     

     

     

    Por último, para el mantenimiento

  • Corección de las mamas tuberosas con cirugía estética

    Corección de las mamas tuberosas con cirugía estética

    Las mamas tuberosas se denominan así, precisamente, por su forma de tubo. Se trata de una asimetría que se produce en el desarrollo del pecho durante la adolescencia y que, de llegar a un grado máximo, puede constituirse un motivo de complejo femenino y de merma importante de la autoestima.

     

    No nos encontramos ante un problema exclusivo de asimetría mamaria ( tener dos pechos de tamaño y/ o forma diferente), que también lo es, puesto que una mama es diferente a la otra, sino ante un diagnóstico que afecta a otros elementos: a la areola, que aparece con unas proporciones anormales, y a la morfología del propio seno, de forma alargada y, por último, a una dureza en la parte inferior, puesto que, debido al peso, la glándula mamaria se hernia.

     

    Ambos pechos suelen estar bastante separados y el afectado por tuberosidad puede presentar diferentes grados, de mayor a menor.

     

    En el primero notamos que la aerola se destaca algo más en un pecho que en el otro. Puede también encontrarse desviada abajo y hacia adentro. En el segundo ambas areolas miran hacia arriba, mientras que en el tercero es en el que más se aprecia el desarrollo anormal: ambos pechos tienen una base estrecha, forma de tubo y los senos se encuentran atrofiados en la mayoría de los casos.

     

    Afortunadamente la incidencia de cada caso es en orden descendente, de menor a mayor.

     

    Los cirujanos encontramos menos casos de tuberosidad severa, que realmente supone un estigma para las jóvenes, a las que, además, nos vemos en la obligación profesional de recomendarles que esperen a que los senos terminen de desarrollarse para proceder a la intervención quirúrgica. Hemos comentado en repetidas ocasiones que no es hasta los dieciséis años cuando el desarrollo hormonal nos recomienda proceder.

     

    La base de esta intervención quirúrgica es la remodelación de la glándula mamaria, a la que se añaden los tradicionales implantes. De esta manera se consigue rectificar el crecimiento anormal, dar volumen y proyección al pecho. En algunas ocasiones, no es muy habitual, se realiza una mastopexia, una elevación de mamas.

     

    A la operación convencional, que ofrece unos resultados muy satisfactorios, han venido a unirse las modernas aportaciones de la medicina estética. En este caso son los implantes de grasa del propio paciente, extraídos de otras partes de su cuerpo mediante liposucción, los que se emplean para dar volumen en la base.

     

     

    El postoperatorio es el mismo que el de una intervención de aumento de senos, con sus consultas de control. A las dos semanas la paciente puede estar realizando su vida normal en términos absolutos.

     

  • Operación bañador, la puesta a punto masculina para el verano

    Operación bañador, la puesta a punto masculina para el verano

    Los cuerpos masculinos se van a resentir este año en las playas y piscinas tras tantos meses sin gimnasio o de, como mucho, entrenar en casa (que no es lo mismo).

     

    Quien más y quien menos ha perdido masa muscular y ha ganado grasa, flacidez y barriguita. Mientras que la ausencia de tono en los menores de 40 se puede recuperar con un entrenamiento adecuado, continuado y una alimentación específica, más allá de esta edad se van complicando la cosa. No sólo porque el cuerpo tarda más en eliminar la grasa, sino porque –al final nuestra rutina tiene la última palabra– tenemos menos tiempo para hacer esta o esa tabla y para elaborar una lista de la compra de alimentos sanos.

     

    La cirugía estética tiene la última palabra en muchos problemas de contorno corporal masculino, por lo que os dejamos un pequeño resumen de las operaciones indicadas para lucir el bañador.

     

    La primera es la que elimina la grasa del abdomen y de la cintura, el llamado coloquialmente flotador. Hablamos de la liposucción, un procedimiento que consiste en extraer dicha grasa mediante un sistema de cánulas. Es cierto que cuanto más calor peor postoperatorio, en el sentido de que será necesario llevar un venda compresiva durante al menos dos semanas y seguir las pautas de reposo iniciales. La reincorporación a la actividad habitual se produce, según paciente, a los cinco días.

     

    Todavía estás a tiempo para hacerte una liposucción y también una abdominoplastia, que no sólo elimina la grasa sino que trabaja en las estructuras profundas de la zona, para devolver los músculos a su posición inicial. Es decir, acaba con la llamada diástasis abdominal, que es la separación de los músculos rectos del abdomen, que se han dilatado por el incremento de peso. A veces por el incremento, el adelgazamiento y así sucesivamente.

     

    La ginecomastia es una intervención mucho más sencilla y consiste en eliminar la grasa que se ha depositado en el pecho masculino, dándole una apariencia femenina. A la hora de ponernos el bañador este problema estético se hace mucho más evidente y es motivo de complejo, sobre todo, en hombres jóvenes. En algunas ocasiones no sólo se retira la grasa sino también glándula mamaria y tejido sobrante.

     

    El postoperatorio es más llevadero, pero siempre hay que guardar un reposo absoluto las cuarenta y ocho horas posteriores a la intervención. Se deberá guardar reposo en casa los días que el doctor recomiende y asimismo llevar una venda compresiva un mes aproximadamente.

     

    Estas tres intervenciones son, a nivel corporal, el ABC de la estética masculina. Sobre las operaciones que corrigen lo que a ellos no les gusta de su rostro os hablaremos en un próximo post.

  • REJUVENECE TU BOCA CON ESTOS TRATAMIENTOS

    REJUVENECE TU BOCA CON ESTOS TRATAMIENTOS

    Este abril celebramos como cada año el Día del Beso, efeméride que en el sector de la estética aprovechamos para recordaros la importancia de la boca en la belleza del rostro y en la atracción sexual, dada su condición de  zona erógena.

     

    Hay quien habrá pensando que la necesidad de llevar mascarilla ha disminuido el interés social por esta parte del cuerpo. Pero no es así. Si bien es cierto que los ojos y su contorno han recuperado mucho protagonismo, la boca, sus formas, sus tratamientos, su rejuvenecimiento sigue interesando y mucho. Las redes sociales tienen que ver, gracias a la difusión de imágenes sin mascarilla en entornos seguros y privados.

     

    Comenzando por personas en las que todavía no se aprecian las arrugas de expresión que aparecen sobre el labio superior y que lo que buscan es un poco más de volumen, sensualidad, grosor, la recomendación que hacemos es una técnica nyectable, el ácido hilaurónico. Este producto, un imprescindible de la medicina estética, se infiltra en microinyecciones en distintas zonas del labio y no sólo resalta, sino que hidrata. Es decir, redensifica, de ahí que cuando alguien se ha sometido a este tratamiento se aprecian labios gruesos, pero también sanos, brillantes, como húmedos.

     

    Esta solución con ácido hialurónico viene a durar unos seis meses y después, según cada caso, hay que ir reponiéndolo en otra visita de una sola sesión.

     

    Aunque  en la última década, y siguiendo la estela de famosas, influencers o socialités, se han llevado los labios bastante gruesos e incluso con talla XXL, mi recomendación es seguir los consejos del cirujano o médico estético que se encaminen a la búsqueda de la naturalidad, o, lo que es lo mismo, a un resultado que contribuya a la armonía del rostro.

     

    Con más edad, se va perdiendo el color, para lo que os indico una solución de plasma enriquecido en plaquetas. Es también un tratamiento sencillo, cómodo y que consiste en la infiltración de un concentrado de plaquetas que procede de la propia sangre extraída al paciente.

     

    A medida que pasan los años, y teniendo en cuenta el estado de nuestra piel y nuestra expresividad, se van sumando las arrugas del labio superior, conocidas con el nombre popular de “código de barras”. En esta zona apuesto por la técnica del peeling de tricoloroacético  que se basa en la descamación y posterior regeneración de la piel. Es lo que se conoce como dermoabrasión y que al ser un técnica agresiva precisará de una gasa para tapar la zona durante siete días.

     

    Más allá, siempre en quirófano se puede mejorar todo en un procedimiento global que se conoce como lifting facial, que estira la piel, recoloca las estructuras del rostro y, por lo tanto, elimina las arrugas.

     

    Para la boca, la recomendación quirúrgica es el lip lift, del que he hablado en muchas ocasiones, y que es sencillo y muy efectivo. Consiste en se realizar una incisión escondida en toda la base de la nariz, con el fin de acortar así entre centímetro y centímetro y medio la distancia entre la misma y el labio, sin que apenas se vea la sutura.

     

    En cualquier caso, acude a tu clínica y pregunta al cirujano estético. Siempre te va a ofrecer un consejo profesional, acorde con tu rostro, al margen de gustos y tendencias.

     

    Feliz Día del Beso

  • Lipofilling, la grasa es oro

    Lipofilling, la grasa es oro

    La grasa es oro en cirugía. Habréis escuchado esta expresión alguna vez o la habréis leído en alguna entrevista a algún profesional de la estética. La explicación es sencilla. De un lado, es un material que nos sobra en el cuerpo, del que a menudo queremos deshacernos por sus implicaciones  negativas en la salud y en nuestra estética. Queremos adelgazar y que eliminar esos depósitos del abdomen, los flancos y los muslos, pero, por el otro, esa grasa, tratada por expertos, eliminadas sus impurezas es un relleno dérmico de primera magnitud.

     

    Mi primer contacto con este material autólogo data de mi época en el tratamiento de pacientes quemados, donde pude comprobar, de primera mano, sus efectos regeneradores en los tejidos. Después, en mi labor estética profesional, empleo la grasa que he quitado al paciente y que he enriquecido con factores de crecimiento y células madre, como complemento en algunas cirugías o como tratamiento estético único.

     

    Empezando por este último área, el injerto graso o lipofilling resulta especialmente efectivo en el contorno de ojos, en el labio superior y en las manos. En los tres casos, redensifica, que quiere decir que rellena, aportando volumen, disimulando las arrugas e hidratando el área donde se ha suministrado el producto.

     

    En cuanto al lipofilling como complemento o refinamiento en cirugía estética, se emplea para dar ese último retoque en una zona en la que se puede observar alguna pequeña marca en la piel o una pérdida de volumen en el tejido. Me preguntáis muchas veces por su empleo para el aumento de mamas, pero lo uso únicamente para realizar pequeñas correcciones.

     

    Os explico el motivo. Al pinchar la grasa en el pecho se trabaja en la zona de la glándula mamaria, donde podrían formarse pequeñas calcificaciones que podrían producir sospechas de algún problema oncológico. Para descartar hasta esas sospechas, que un oncólogo avezado sabe distinguir, por supuesto, no uso la grasa en esta zona. Prefiero que el área quede virgen para su facilitar su examen en las revisiones habituales de la mama.

     

    Lo mismo me ocurre en los glúteos, donde hay que inyectar intramuscularmente si se quiere conseguir un volumen considerable. Si se infiltra la grasa en algún pequeño capilar ( esta zona es altamente vascularizada) se puede producir un embolismo graso.
    Sin embargo en el rostro es un tratamiento seguro. Sus efectos no sólo son duraderos, sino palpables nada más salir de la clínica. Compensa, en cuanto a costes, duración y resultados. No requiere ningún cuidado posterior, salvo evitar, como siempre, ponerse al sol las primeras horas tras su aplicación.