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  • Los riesgos reales de la cirugía estética

    Los riesgos reales de la cirugía estética

    Os propongo un simple entretenimiento: buscad noticias relacionadas con la cirugía estética. Si alguna vez lo habéis tenido que hacer para documentaros sobre esta o aquella intervención que habéis pensado realizaros, seguro que os habéis topado con noticias trágicas relacionadas con mi sector.

    Es bastante frecuente, por desgracia, que la prensa internacional se haga eco del fallecimiento de modelos, actrices e incluso personas anónimas en el curso de una cirugía estética. En el otro lado, podemos alegrarnos de que, por particulares, estos casos se conviertan en noticia.

    Estoy muy de acuerdo en que se publiquen porque no se puede perder la vida en un quirófano cuando se entra a aumentar una talla de pecho o a corregirse el caballete de la nariz que tanto complejo nos hace arrastrar.

    Si tenemos que arriesgar la vida en una intervención que sea porque tenemos que salvarla, no para embellecernos o corregir un defecto.

    Dicho esto aprovecho este espacio para tranquilizar a todas aquellas personas que estén pensando pasar por el quirófano a someterse a una mentoplastia, una liposucción para realizarse un pequeño retoque o para lo que desee.

    La cirugía estética conlleva muchos menos riesgos que otro tipo de intervenciones que se realizan en quirófano y con anestesia general. Digo esto porque son muchos los procedimientos que se realizan a nivel cutáneo sin intervenir en estructuras profundas. Una excepción para que me entendáis sería la abdominoplastia, en la que, al tener que despegar el abdomen para poder extirpar la piel y el tejido tenemos que trabajar sobre vasos sanguíneos y arterias. De ahí la minuciosidad de la técnica.

    Por lo demás, si alguien presenta riesgo coronario, afecciones pulmonares severas, obstrucción arterial o es alérgico a un algún producto como la anestesia ( aunque deben realizarse pruebas previas) está tentando a la suerte, bien se opere del pie o de la nariz.

    Lo que ocurre es que en el entorno global en el que el término low cost es sinónimo de bueno es posible que nos encontremos con centro en los que no se realicen todas las prueba preoperatorios necesarias, que el material no sea óptimo, que el personal no tenga la cualificación debida o que el postoperatorio, donde existen riesgos, simplemente no exista.

    Por este motivo existe alarma social relacionada con la cirugía estética, una alarma injusta e injustificada y que aparta a mucha gente de corregir un aspecto de su físico con el que llevan a disgusto mucho tiempo.

    España es un país que puede presumir de sus profesionales estéticos, tanto a nivel técnico como ético. Son muchos los pacientes que vienen del extranjero a ponerse en nuestras manos. Basta con informarse de la cualificación del cirujano, de sus méritos profesionales y, como os contaba la semana pasada, del estado y de la trayectoria del centro médico.

    Si tenéis duda podéis consultar en las asociaciones profesionales, donde, además de orientaros, os darán tranquilidad. Que a la hora de entrar un quirófano hace mucha falta.

    Texto: Moisés Martín Anaya

    Imagen: Unsplash

  • Rejuvenecimiento facial, la clave puede estar en la mirada

    Rejuvenecimiento facial, la clave puede estar en la mirada

    Aparece o reaparece una estrella del cine, una socialité o simplemente, una famosa o famoso de toda la vida con un aspecto rejuvenecido y todos se preguntan si ha pasado por el quirófano. Comentan las revistas especializadas y los medios en general qué se ha hecho y qué se ha dejado de hacer. Unos y otros suelen centrar sus dudas en si este actor o aquella modelo se ha hecho un lifting facial en toda regla, con anestesia general y postoperatorio incluidos, o sí solo se ha realizado unos pequeños retoques con botox u otros productos inyectables.

    La última celebritie en ocupar el centro de este debate ha sido Michelle Pfeiffer, con motivo de la presentación de su último trabajo en Maléfica y coincidiendo con su 61 cumpleaños. Pero si alguien ha sido observada, casi escrutada, criticada y halagada por un cambio de imagen, esa ha sido Renée Zellweger. Su cambio de look en 2014 sigue dando que hablar.

    Cinco años después parece haber un consenso entre los expertos en belleza: lo más probable es que nuestra querida Bridget Jones se sometiera a una operación del contorno de ojos para darles una forma más oblicua. Por lo demás, algo de botox, que, al paralizar las arrugas de expresión, ofrece a la vista una piel más tersa y joven.

    Sí, detrás de todo el escándalo mediático podría estar una “modesta” cirugía estética: la blefaroplastia. Esta intervención, que aborda los problemas del contorno de ojos, es una gran herramienta del arsenal quirúrgico para la belleza, ya que se trata de una intervención sencilla, cómoda para el paciente y que ofrece unos resultado eficaces y duraderos a largo plazo.

    En muchas ocasiones el paciente acude con un deseo de cambio en el rostro, explicando que se siente envejecido, que nota que “le han caído los años encima” y busca una solución que no está donde se espera. A veces no es un lifting lo que se necesita, no se trata de “ estirarse” o de borrar arrugas, sino de eliminar una mirada triste que envejece.

    Tener una mirada y triste y cansada no sólo le ocurre a la gente más allá de los 40 años. Puede pasarle a un joven que haya heredado la tendencia a tener bolsas en los ojos. También influyen de manera importante los hábitos alimenticios y el estilo de vida, sobre todo lo referente al consumo de alcohol y a la falta de descanso.

    Las bolsas en los ojos son el factor más relevante a abordar para corregir una mirada envejecida. Además de los motivos recién citados, el paso del tiempo es el causante de que los depósitos grasos que, de manera natural, se encuentran los párpados (tres en el inferior y dos en el superior) se desplacen hacia delante haciéndose visibles . Se podría decir que salen a la luz.

    Junto con la eliminación de la grasa, en el párpado superior, la cirugía se basa en líneas generales en “ la eliminación del exceso de piel de una porción de músculo orbicular”.

    En cuanto al párpado inferior, la técnica ha evolucionado,  ya ni siquiera se hace incisión por fuera. No se elimina toda la grasa porque el ojo tiene que mantener su naturalidad. Asimismo, se realizan injertos de grasa autóloga en la parte superior de la mejilla para elevarla y acortar el párpado inferior. Este abordaje ofrece un resultado muy rejuvenecedor, que se complementa con la retirada de los excesos de piel,  la elevación de la caída de la ceja y el tratamiento de las arrugas del contorno, si procede.

    Si hablamos de intervenciones que compensen en el sentido de poco riesgo quirúrgico y resultados a largo plazo, la blefaroplastia ocupa, en conclusión, uno de los primeros puestos del ranking. Dura entre 40 y 50 minutos, se realiza en quirófano bajo anestesia local y sedación, en régimen ambulatorio.

    Los primeros cuidados consisten en un reposo de 24 horas y aplicación de frío local. Lo peor, el impacto que suele suponer mirarse al espejo, por la aparición de morados y la hinchazón, pero existe un maquillaje profesional a disposición del paciente para disimularlo, junto con el uso de gafas de sol.

    Los resultados definitivos se apreciarán al año y podrían tener que revisarse pasados otros quince.

    La blefaroplastia es la tercera operación más demandada en nuestro país y la quinta en Estados Unidos, según los informes de las asociaciones de cirujanos plásticos SECPRE y ASAPS.