Categoría: Cirugías

  • Otoplastia, la corrección de las orejas, una intervención con demanda en la infancia

    Otoplastia, la corrección de las orejas, una intervención con demanda en la infancia

     

    La otoplastia es la cirugía de corrección de las orejas, bien porque se encuentran muy despegadas de la cabeza, bien porque presentan un tamaño más grande del habitual. También puede darse el caso de que sean asimétricas, o que tiendan a caer.

    La intervención se ocupa también de problemas estéticos de los pabellones auriculares derivados de accidentes u otro tipo de lesiones.

    Nos encontramos ante de una de las cirugías estéticas que se practican en la infancia por motivos psicológicos, ya que el niño puede sentirse muy acomplejado si tiene lo que se conoce popularmente como “orejas de soplillo”. Es necesario que sea el propio menor quien esté decidido y solicite la visita al cirujano plástico. Nunca debe ser decisión exclusiva de sus padres, ya que los cambios físicos en la infancia y adolescencia son muy importantes para el desarrollo de la autoestima.

    Dependiendo del criterio médico y del grado de maduración y también de la necesidad emocional del menor se suele practicar la operación a partir de los 7 años.

    La otoplastia es una cirugía sencilla que modifica estructuralmente la oreja mediante la remodelación del cartílago, el tejido que le da forma. Las cicatriz queda oculta en la parte posterior de la oreja y es imperceptible. Esta es la técnica más empleada, aunque en la actualidad se realizan otras que combinan diversas incisiones.

    Cuando el paciente es menor se lleva a cabo bajo anestesia general, mientras que en adultos la sedación es local. En principio, si no hay ninguna complicación, esta cirugía no requiere hospitalización. El paciente permanece en quirófano entre dos y tres horas.

    Los cuidados postoperatorios incluyen un vendaje en la cabeza, que será posteriormente sustituido por una cinta de menor tamaño. La hinchazón es habitual. A veces puede producirse un hematoma.

     

     

  • ¿Cómo se quita la flacidez en los brazos? Todo sobre la braquioplastia

    ¿Cómo se quita la flacidez en los brazos? Todo sobre la braquioplastia

    Llega el buen tiempo y enseguida comenzamos a hablar sobre las piernas y los tratamientos más adecuados para lucirlas al fresco. Pero, ¿qué pasa con los brazos? ¿No deberíamos, si queremos mejorar el conjunto corporal, enfocarnos en ellos? Sí, podéis estar pensando que para eso está el gimnasio, pero, lamentablemente, el ejercicio de fuerza no sirve o no funciona como nos gustaría a partir de cierta edad y cuando, debido al acúmulo graso, aparece la flacidez.

    Ese término popular, que nunca nos ha terminado de gustar,  alas de murciélago define este problema. Si eres de las personas que se encuentra en el caso arriba mencionado, la cirugía estética recomendada es la braquioplastia. Desde Clínicas Moisés Martín Anaya te hablamos de ella.

     

    Braquioplastia, la cirugía estética contra la flacidez de los brazos

     

    También conocida como lipectomía braquial, consiste en la reducción de piel y grasa excedente de la zona de los tríceps. Se basa en la técnica de la liposucción, la aspiración de la grasa acumulada mediante cánulas de distinto grosor. Cuando a la aspiración de la grasa hay que sumar la retirada de piel que cuelga, hablamos entonces de dermolipectomía.

    El bíceps braquial es una zona que puede y suele sufrir continuados aumentos y pérdidas de peso, por lo que no es extraño que con el paso del tiempo y si no se realiza el ejercicio necesario presenten caída y flacidez, y ofrezcan un  aspecto fofo y envejecido.

    Alas de murciélago es el término con el que se conoce a los brazos gruesos,  flácidos y sin marcaje muscular. Este problema estético surge también por problemas de elasticidad de la piel (falta de colágeno y elastina), obesidad, a causa de los embarazos, debido a una nutrición escasa en proteínas y rica en azúcares, y, por supuesto, por el proceso normal de cambio al que el tiempo somete a nuestro organismo.

    Pacientes habituales de este procedimiento son quienes se han sometido a una cirugía de reducción de peso, a una cirugía bariátrica. Al reducir el tamaño de su estómago hacen lo propio en poco tiempo  con su volumen corporal, pero se ven con un exceso de piel que no les ayuda a disfrutar de su cambio físico y estético.

    La braquioplastia es la técnica quirúrgica que devuelve a los brazos su firmeza, para que aporten un aspecto joven y atlético al conjunto corporal. Se realiza en quirófano y normalmente con anestesia general, según cada caso y la decisión del cirujano plástico al mando de la intervención.

     

    Tipos de braquioplastia

     

    El área a tratar se extiende desde la axila al codo y, según el estado de flacidez de cada paciente, la braquioplastia puede realizarse de distintas maneras.

    Braquioplastia con incisión axilar

    La piel flácida se encuentra sólo bajo la axila y, además, no existe un problema de grasa. Aquí se podrá tratar el problema con pequeñas incisiones bajo la axila y sin dejar marcas ni cicatrices.

    Braquioplastia con cicatriz en la cara interna de los brazos 

    Se lleva a cabo cuando así lo precisa la cantidad de piel que “cuelga” del brazo. La cicatriz resultante queda en una zona muy visible por lo que será difícil de esconder y puede que precise de tratamientos médico-estéticos como el láser para ir borrando su huella.

    Liposucción sencilla

    Si  procede, porque el estado de la piel es firme, se aspirará en quirófano sólo la grasa, tal como se hace en una liposucción.

    Braquioplastia extendida

    La cicatriz se extiende hasta el torax y busca la eliminación de la grasa y la piel del costado axilar. Se emplea en los antes citados pacientes obesos que se han sometido a una cirugía de reducción de estómago.

     

    Postoperatorio de la braquioplastia

     

    La cirugía estética de brazos dura entre dos y cinco horas, requiere ingreso hospitalario de un día y un postoperatorio que incluye vendas compresivas en la zona.

    El reposo inicial será relativo, aunque deberá evitarse la exposición solar y el ejercicio durante las cuatro primeras semanas. En este tiempo, el tratamiento más recomendado para un adecuado resultado final es el drenaje linfático.

    Es muy importante seguir todas las indicaciones pautadas por el cirujano y su equipo médico y evitar los cambios bruscos de peso, así como buscar una tabla de ejercicios específicos para tonificar la zona, si se quiere mantener el resultado de la intervención quirúrgica. La braquioplastia no obstante, ofrece una solución de larga duración.

     

     

     

  • Escote, piernas y cintura, la puesta a punto estética para la primavera

    Escote, piernas y cintura, la puesta a punto estética para la primavera

    Lo primero: una aclaración. Cuando hablamos de primavera lo hacemos acudiendo al calendario y deteniéndonos en la fecha que nos marca. Dice este organizador de tiempo que la primavera da comienzo el 19 de marzo. Pero claro, una cosa es lo que marca el almanaque y otra lo que nos dicen los termómetros.

    Si hacemos caso a las temperaturas, ahora estaríamos en invierno, mientras que a comienzos del mes pasado podría decirse que nos visitaba el verano. Insistimos: sigamos la tradición ( sin mirar al cielo) y pongámonos manos a la obra con los tratamientos recomendados para esta estación, la de las flores y la pérdida de ropa.

    Nos ocupamos primero del escote, que lucen novias en mayo y la mayoría de mujeres a partir de abril. Nuestra recomendación para esta zona tiene que ver con la puesta a punto de la piel de esta parte de la anatomía y que  debe iniciarse con la exfoliación. Aunque no tanto como el rostro y las manos, la piel del escote se ve castigada por los agentes externos. Un tratamiento de peeling específico para el área removerá la piel muerta y eliminará impurezas, como pequeñas manchas, rojeces y granitos. Después, si se quiere rejuvenecer la zona, el Plasma Rico en Plaquetas es una terapia que se ocupa de ello, pero no sólo externamente, sino también por dentro. Al tratarse de sangre centrifugada y enriquecida con plaquetas, pone a las células a trabajar para producir colágeno.

    Las vitaminas y, si fuese necesario, el ácido hialurónico,  se pueden combinar aquí o administrar de forma independiente en mujeres más jóvenes.

    Las piernas también se pueden rejuvenecer. A la extracción de grasa en los muslos y tobillos mediante liposucción se puede sumar el injerto graso en las rodillas,  con el fin de redensificar la zona, que va apareciendo arrugada y huesuda con el paso del tiempo. Por supuesto, en clínica se pueden mantener e incluso mejorar algunos aspectos del resultado con tratamientos de medicina estética. Cuando llega el calor más intenso, el drenaje linfático es un buen procedimiento para envitar el acúmulo de líquidos, no sólo antiestético, sino  también a veces peligroso para la salud.

    Y no por último en la relación, menos importante, sino todo lo contrario. La dichosa cintura perdida de la que nos acordamos más llegadas estas fechas. Nunca hemos recomendado los tratamientos exprés para perder peso. Easy come, easy go, dicen los anglosajones y no podemos estar más de acuerdo. Perder mucho en poco tiempo suele suponer recuperarlo, cuando no con ganancia añadida.

    La cirugía que saca cintura al eliminar la grasa depositada en los flancos es la liposucción y es el método más efectivo y duradero. Por supuesto, requiere pasar por el quirófano, someterse a un preoperatorio y a los cuidados postoperatorios pertinentes, pero la liposucción es una de las  cirugías que más satisfacción aporta a nuestros pacientes. Sobre todo si los sacrificios realizados –deporte y dieta– no han ofrecido los resultados deseados, creando frustración y malestar.

    Al contrario, la liposucción es una cirugía motivadora en tanto en cuanto supone para muchos, una vez felices de la imagen que el espejo les devuelve, el inicio de una vida sana. Anima a cuidarse y también a lucir el resultado.

  • Las creencias erróneas ( y que no conseguimos desterrar) sobre la cirugía estética

    Las creencias erróneas ( y que no conseguimos desterrar) sobre la cirugía estética

    La cirugía estética interesa. Cómo especialización médica, como noticia relacionada con la vida de los famosos y, sobre todo, cómo contenido sobre la manera de transformar la apariencia física. Noticias, reportajes y artículos sobre el aumento de pecho, la liposucción o el lifting facial llegan al gran público, que no siempre posee toda la información. Así, no es infrecuente que muchas personas se acerquen a las clínicas de cirugía estética sólo con un deseo, el de ese cambio de aspecto tan deseado, tan esperado.

    Se sientan frente al especialista y solicitan reducir el tamaño de su frente, aumentar el de sus labios o quitarse, si es posible para siempre, el volumen que le sobra alrededor de la cintura. La mayoría son mujeres, en un porcentaje del 70% al 30%, y cada vez más jóvenes. Estas últimas atraídas en ocasiones por la preponderancia que la imagen personal ha cobrado en redes sociales.

    Comentan en foros, preguntan sobre los resultados que han obtenido otras personas, se fijan en las valoraciones de ciertas plataformas y, al final, se deciden por acudir a este u otro especialista.

     

    Sentarse en un sillón no es lo mismo que tumbarse en un quirófano

     

    Lo primero que tiene que saber es la diferencia entre los procedimientos estéticos que se realizan en la clínica y lo que requiere una operación. Aunque esta distinción pueda parecer superada, todavía no lo está y es muy importante que se sepa que no es lo mismo pincharse ácido hialurónico en un centro en una sesión que no llega a la media hora, que operarse para reducir los signos de la edad en el rostro.

    Tratamientos de medicina estética y de cirugía estética no coinciden en las necesidades según la edad del paciente, pero, sobre todo, nada tienen que ver con los procedimientos, tiempo y desembolso económico.

    El aumento, la reducción de pecho o de abdomen son cirugías que requieren un análisis físico y un estudio preoperatorio, pasar por el quirófano bajo anestesia

    (que será general o no según la envergadura de los procedimientos) y, por supuesto, un postoperatorio en el que hay que seguir las pautas indicadas.

     

    Igual que la ropa; no a todos les sienta bien lo mismo

     

    Lo que también suele pasarse por alto es que no hay un cuerpo igual que otro y, por lo tanto, cada resultado debe ser personalizado. Así, de nada vale fijarse en la nariz de esta o aquella actriz o en los glúteos de un modelo. Se podría decir que la cirugía estética es como la ropa, no a todo el mundo le queda igual la misma prenda.

     

    ¿Por qué nos operamos?

     

    Antes de pasar por el quirófano es importante saber por qué se quiere el cambio. Lo deben conocer tanto quien lo solicita como el especialista. Se habla mucho de dismorfofobia corporal, el trastorno mental que padece quien tiene una imagen distorsionada de su propio cuerpo. Sin llegar a ese límite, tras la decisión de cambiar de aspecto se esconde la de cambiar de vida. Llegados a este punto, un buen especialista, debe charlar con el paciente sobre esos motivos y, si lo considera necesario, enviarle a tratamiento psicológico o, simplemente, pedirle que reconsidere su actitud.

     

     Una especialidad única

     

    Entrando ya en el quirófano, asociaciones profesionales y cirujanos plásticos, estéticos y reparadores no se cansan de repetir que, por ejemplo, ponerse una talla de pecho es someterse a una operación y que, aunque los protocolos, como sucede en todas las especialidades, están para minimizar los riesgos, éstos existen.

    Mucho más si quien quiere hacerse una cirugía no se ha informado sobre las credenciales, resultados y experiencia del profesional. También podría parecer improbable, pero, a la vista de algunas lamentables y recientes historias que se han dado a conocer, hay quien todavía no sabe quela Cirugía Plástica Estética y Reparadora sólo puede ser practicada por profesionales con el mismo título.

     

    Necesidad personal sí, modas no

     

    Y, por último, el cambio quirúrgico de aspecto físico no puede ni debe relacionarse con modas, tendencias e influencias de famosos y personajes públicos en red, porque no siempre son necesarias las cirugías que se solicitan. Pasar por el quirófano debe responder a necesidades personales y deseos genuinos de cambio. Sólo así se puede garantizar el éxito para el profesional y la satisfacción del paciente.

     

     

     

     

  • La radiofrecuencia, un clásico de la medicina estética, en apoyo de la cirugía

    La radiofrecuencia, un clásico de la medicina estética, en apoyo de la cirugía

    Lo profesionales de la cirugía plástica estética no nos cansamos de repetirlo: una cosa es pasar por el quirófano para someterse a una intervención con la intención de mejorar el aspecto de alguna parte del cuerpo, y la otra es someterse a algún tratamiento en los establecimientos especializados. Médicos y cirujanos del sector compartimos el objetivo de embellecer y rejuvenecer a las personas, pero mediante distintos procedimientos.  Mientras  que una inyección de bótox contra las arrugas del rostro se puede administrar en una sesión de veinte minutos (o menos) en una clínica, operaciones como la liposucción o el aumento de pecho requieren cuidados previos y posteriores.

    Sin embargo, no son pocas las veces que el bisturí se complementa de algún tratamiento de medicina estética. Es el caso de la radiofrecuencia monopolar capacitiva reactiva. Esta tecnología INDIBA se emplea para preparar a quienes se van a someter, por ejemplo,  a las intervenciones arriba mencionadas, a un lifting facial o una abdominoplastia, por poner algunos ejemplos. También para ayudarles a conseguir el mejor resultado en el menor tiempo posible de recuperación.

    En ambos casos lo logra actuando directamente sobre la zona indicada mediante la aplicación corrientes eléctricas. Como su nombre indica, y frente a la radiofrecuencia  bipolar, emplea un cabezal único mediante el que focalizar la acción en la piel y los tejidos.

    Si nos situamos en el periodo previo al quirófano, el tratamiento ayuda a iniciar y activar los mecanismos de reparación antes ya de que se produzcan las incisiones del abordaje quirúrgico. ¿Cómo? Mejorando la textura y la elasticidad de la dermis y los tejidos a través del estímulo de los fibroblastos, queratinocitos y osteoblastos, las células implicadas.

    Si nos encontramos ante una piel firme, con buena elasticidad y capacidad de retracción, no serán necesarias las sesiones preoperatorias. En caso de que el cirujano considere lo contrario, el procedimiento se suele llevar a cabo en tres citas, con una semana de intervalo y, muy importante,  entre siete y quince días antes de la intervención.

    Tres suelen ser también las citas postoperatorias. En éstas su acción más destacable es su contribución a un proceso óptimo de cicatrización, evitando que crezcan tanto a lo ancho como a lo largo, es decir, que engrosen y se estiren formando lo que se llama una cicatriz queloide. Será aquí también el profesional estético quien determinará cuanto tiempo hay que esperar tras salir del quirófano para recurrir a la radiofrecuencia monopolar.

    Otro punto importante es que esta técnica  reduce el dolor y mejora la calidad de vida de los pacientes, ya que disminuyen la inflamación controlada postquirófano. Hablamos aquí de la incidencia del edema o hematoma y de su severidad

  • Abordando la flacidez facial en la mujer madura

    Abordando la flacidez facial en la mujer madura

    En belleza podríamos decir que el tiempo pesa, porque los tejidos tienden a caer con el paso de los años, sí o sí, en mayor o menor medida, según el estilo de vida y la genética de cada persona. La mujer madura es la gran perjudicada por la flacidez, que se debe a que el tejido conectivo deja de cumplir con éxito su función; unir los órganos y los tejidos del cuerpo.

    En el tejido conjuntivo se encuentra otro elemento muy mencionado en belleza: los fibroblastos, unas células que sintetizan el colágeno y la elastina. Y así es cómo llegamos a los verdaderos reyes de la firmeza. El colágeno se ocupa de la densidad y la fuerza de la piel, mientras que la flexibilidad llega de la mano de la elastina. Con el paso del tiempo vamos dejando de producir ambas sustancias, a la vez que la vascularización para reparar los tejidos va perdiendo su eficacia. Al mismo tiempo se debilitan los ligamentos que sujetan los tejidos blandos del rostro, los huesos van perdiendo densidad y se van encogiendo, mientras disminuye la grasa facial.

    ¿Y cómo tratar la flacidez del rostro? Te lo contamos.

    Estos aspectos nos hacen perder volumen en el rostro y presentar un aspecto algo fofo y descolgado en algunas zonas. Las más perjudicadas por esta gravedad son el mentón, donde cae el tejido, pudiendo llegar a producir, si además hay grasa depositada, la forma de la papada masculina.

    Los párpados, sobre todo el superior, también sufren la gravedad y ofrecen un aspecto de mirada cansada, algo triste. Los pómulos, en tercer lugar, pierden definición, presentando la cara sin volúmenes, como plana.

    Por supuesto, estamos definiendo una cara en la que el tiempo ha obrado a su antojo, sin que se hayan tomado soluciones para disimular el famoso descolgamiento. Como dicen de las brujas, «haberlas haylas», pero hay que ponerse manos a la obra pronto, puesto que, por ejemplo, si quisiéramos hacernos un lifting facial  en quirófano quizá a partir de los 65 no nos sirva de gran ayuda, puesto que a esa edad la capacidad de retracción de la piel es muy poca.

    Así pues, vamos a tomar medidas a los 30 antes que a los 40. A los 20 nos bastará con una buena alimentación y una buena higiene facial. Las jóvenes no necesitan rellenos ni retoques, siempre que no se encuentren ante un complejo que suponga una merma para su autoestima y que les impida hacer su vida con normalidad.

    Situándonos pues en los treintaytantos, vamos proponeros distintas soluciones, empezando por los tratamientos en clínica, es decir, para los que no necesitas entrar en el quirófano.

    La recomendación número uno es el injerto graso facial, con el que, mediante una inyección de tu propia grasa, extraída, por ejemplo, de tu abdomen y luego centrifugada, vas a recuperar volumen, firmeza y, por lo tanto, juventud. El efecto se logra gracias a la alta concentración de células madre que tiene el preparado.

    Este tratamiento es ideal para los pómulos, ya que se marcan, se destacan, ofreciendo el tan de moda efecto contouring.

    La inyección de grasa autóloga es, sin duda, el mejor relleno facial para luchar contra la caída. También se emplea el ácido hilaurónico, esto es,  la infiltración de diferentes densidades del producto para voluminizar y ofrecer un aspecto elástico.

    La duración del efecto lifting del injerto graso es de un año, la del ácido hialurónico de unos seis meses, lo mismo aproximadamente que la de los hilos tensores, una solución menos demandada y que consiste en introducir en la dermis hilos de polidioxanona con un doble objetivo: sujetar el tejido y fomentar la producción de colágeno.

    Así pues, y aunque resulta inevitable, la flacidez se puede prevenir. Pero, sobre todo, tratar. La fórmula ideal con resultados duraderos y naturales es el lifting cérvico facial, del que os hablaremos otro día.

     

  • El no lifting de Sarah Jessica Parker

    El no lifting de Sarah Jessica Parker

    La actriz de fama internacional no se cansa de desmentirlo: no se ha hecho un lifting. Asegura la Parker que nunca ha pasado por el quirófano, y reconoce que «ahora es demasiado tarde». Sí, el rejuvenecimiento facial no depende sólo de la capacidad económica y/o el deseo para pasar por el quirófano. La edad tiene mucho que decir y es que a los 58 años  la protagonista de Sexo en Nueva York podría salir de su encuentro con el bisturí algo mejor, seguro, pero es posible que no se cumplieran sus expectativas.

    Aunque, como nos gusta recordar, cada caso es único y personal sí se puede decir a nivel general que al acercarse a los 60 la piel ya ha perdido una gran capacidad de retracción. Sucede entonces que la recolocación de los tejidos  que se lleva a cabo en el lifting se dificulta porque la piel ya no queda tersa y limpia de manera natural. Se nota entonces el paso por el quirófano y se incumplen, por lo tanto, los objetivos de esta intervención.

    Esa pérdida de capacidad de retracción se debe a la disminución paulatina del colágeno y la elastina que se acelera en la cincuentena. Es por este motivo que se marcan las arrugas y va cayendo el óvalo facial de manera más pronunciada.  Nuestra recomendación es, sí así se desea, someterse a un lifting cérvico facial se haga más cerca de los 40 que de los 50 para que las estructuras profundas de la piel respondan a la cirugía y no perder, tal como ha admitido Sarah Jessica Parker, la oportunidad de ayudarse de la medicina.

    En cuanto a otras opciones no quirúrgicas para el paso de la edad en el rostro, este cirujano apuesta por los tratamientos autólogos, que no sólo rejuvenecen, sino que lo hacen regenerando a la vez. Para la mujer de 50 que no desea operarse, la recomendación es el injerto facial graso que se lleva a cabo extrayendo grasa de otras zonas donde hay excedente, por ejemplo del abdomen o los glúteos.

    Esa grasa se limpia, por decirlo de alguna manera entendible, y se optimiza para que potenciar su efecto regenerador. Es decir, tras la extracción, la grasa se centrifuga con el objetivo de depurarla y obtener por separado la rica en células madre. Esta grasa ya purificada se considera por los profesionales de la cirugía estética como “oro líquido” por sus efectos inmediatos y duraderos. Es una operación que maximiza los resultados y minimiza los riesgos, que hidrata, voluminiza y sirve también para las manchas de la piel.

    Es importante destacar que este tratamiento no  precisa de  ingreso hospitalario, de anestesia general. Tampoco es  ni doloroso  ni deja marcas ni cicatrices.

  • Estar bella a los 50

    Estar bella a los 50

    El wellaging, el saber envejecer bien, se ha convertido en una tendencia que, cada día, tiene más partidarios entre personas de ambos sexos. No obstante, es la mujer quien sigue teniendo más interés por los temas relativos a su apariencia y la cincuentena no es una excepción.

     

    Nos situamos en una edad en la que ellas atraviesan un proceso de cambio hormonal, que no sólo se manifiesta en la pérdida de capacidad reproductivo y en síntomas conocidos como los sofocos o los cambios de humor.

     

    La menopausia va más allá, es un gran cambio orgánico y psicológico para la mujer, que, además, ve cambiar su apariencia física rápidamente.  La pérdida de colágeno y elastina que se vienen sucediendo desde los primeros 40 se acelera en los 50 y la flacidez va tomando protagonismo junto a la pérdida de masa muscular. Sucede en el cuerpo, y también en el rostro, y es este último aspecto en el que queremos detenernos para aconsejaros sobre tratamientos y cirugías.

     

    Los 50 años se manifiestan en la cara con la pérdida del óvalo facial más que con las arrugas en la mayoría de los casos. Se descuelgan los tejidos y, por supuesto, la piel pierde textura, brillo y elasticidad.

    Cuando estas consecuencias del envejecimiento son pronunciadas recomendamos el lifting cérvico facial, y añadimos “cérvico” porque el cuello es una parte fundamental del aspecto, en la medida en que se marcan mucho en él las arrugas y la caída.

     

    El lifting cérvico facial no tiene nada que ver con los tratamientos de bótox (para paralizar las arrugas) ni de ácido hialurónico. Es una operación, como os venimos contando en nuestras redes sociales, que recoloca los tejidos a nivel profundo. Si os fijáis bien decimos recolocar y no estirar, ya que este término se viene usando negativamente para referirse a intervenciones en las que el resultado es poco natural.

     
    Naturalidad es la palabra y es el objetivo de la cirugía estética, máxime si hablamos del rostro, nuestra carta de presentación. Los rellenos dérmicos son también una buena herramienta para rejuvenecer, pero, cuidado, bien pautados, sin excesos y sin el sobretratamiento que lleva a que algunos rostros se hinchen y pierdan la expresión. En el quirófano los empleamos para dar el retoque final.

     

    De estos rellenos, conocidos como fillers, nos inclinamos por los que autoregeneran, esto es, los que basan en las células madre. El PRP, el plasma rico en plaquetas se infiltra y ofrece muy buenos resultados, por ejemplo encima del labio superior, donde las arrugas son muy pronunciadas. También, claro, y para la cara, ofrece muy buenos resultados el injerto graso, que es la infiltración de grasa propia del paciente, retirada de otras zonas del cuerpo donde se ha depositado en exceso.

     

    De esta manera, no sólo se embellece, sino que, a la vez, se rejuvenece y, lo que es más importante, se conserva la identidad del rostro al máximo, huyendo de esas caras que nos parecen iguales. Y si no se nota, mejor. No se trata de que los demás se percaten de que alguien se ha puesto en manos de un profesional de la estética, sino de que digan: “que bien está envejeciendo”. Y, más aún, se trata de que ellas, más allá de como las vean los demás, se miren felices y satisfechas al espejo. Feliz cincuentena, amigas.

     

     

  • Verano 2023, ¿bikini o bañador?

    Verano 2023, ¿bikini o bañador?

    Ya está aquí el verano, de nuevo. Un año más nos ha sorprendido el calor, el abrasante calor, cuando aún no hemos celebrado la entrada oficial de la estación en el calendario. Desde inicios del pasado mes de mayo venimos viviendo jornadas con altas e incluso altísimas temperaturas, lo que, como imagináis, ha precipitado la famosa y archiconocida Operación Bikini.

     

    ¿Y qué hacemos a estas alturas con esta blancura inmaculada en la piel? ¿Cómo nos quitamos en pocas semanas esos kilos de más? A estas dos preguntas recurrentes habría que sumar algunas otras, cómo por qué no me habré quitado antes las varices o qué hago con la hinchazón de los tobillos, que este junio ha hecho su aparición demasiado temprano.

     

    Lo primero, no obsesionarse. La estética importa y siempre mejora nuestro estado de ánimo cuando estamos contentos con la imagen que ofrecemos. Ahora bien, no debe suceder lo contario: no debemos agobiarnos por nuestro físico. Siempre es bueno consultar con un profesional de la estética para acometer los cambios deseados con expectativas realistas y en su momento. Así pues, este año, si no es biquini, será bañador.

     

     

    En verano se puede adelgazar, aunque no lo creas

     

    Descartadas las dietas rápidas por ser poco saludables, siempre puedes tratar de perder algo de peso en estos días comiendo sano y simplemente eliminando el azúcar, las grasas malas (saturadas, hidrogenadas y trans), y, en general, la bollería y los alimentos procesados.

     

    El verano te ofrece una buenísima oportunidad por la ligereza de sus platos fríos –gazpachos, ensaladas y cremas–, y por la oportunidad, según el sitio de destino de vacaciones, de comer un buen pescado de temporada, ligero y muy saludable.

     

    La retención de líquidos y el verano

     

    Sobre todo, ataca la retención de líquidos, un problema que puede verse agravado por los cambios hormonales que la menopausia introduce en nuestras vidas.

     

    Te recomendamos que cambies de postura todas las veces que te sea posible, tanto si permaneces mucho tiempo sentada, como si trabajas de pie. Reduce drásticamente la sal y cuando estés en casa descansando pon los pies en alto. Por supuesto que existen productos diuréticos, pero siempre consulta a tu farmacéutico o médico.

     

    El drenaje linfático es el tratamiento estético recomendado.

     

    Varices, en el Top1 de los problemas estéticos estivales

     

    Las varices son otra pesadilla, también producto de una mala circulación. La solución a este problema siempre pasa por una clínica, ya sea la de un cirujano vascular o un cirujano estético. El primero se ocupará del problema si se trata de una cuestión que afecta a la salud, mientras que el segundo lo resolverá cuando sólo nos encontremos ante un defecto estético. Dependiendo del tipo de varices –arañas vasculares, varices reticulares o varices troncales– se eliminan con láser o con escleroterapia.

     

    El láser es una solución menos invasiva que acaba con las varices en varias sesiones, mientras que la escleroterapia consiste en la infiltración de líquido o espuma esclerosante  en la vena para lograr la reabsorción de la variz.

     

    En ambos casos es un procedimiento no doloroso que causa sólo pequeñas molestias y es muy eficaz.

     

     

    La radiofrecuencia, nuestro tratamiento estético preferido

     

    Pertenece a la llamada aparatología estética. Se trata de una técnica basada en la aplicación de corrientes electromagnéticas de alta frecuencia que producen calor para tratar problemas de cómo la flacidez y la celulitis.

    Se emplea también en la eliminación de depósitos grasos, en casos de retención de líquidos y como complemento para afianzar los resultados en cirugías estéticas. El procedimiento es sencillo e indoloro, ya que consiste simplemente en masajear las zonas con un cabezal específico.

     

    El quirófano, mejor en julio que en agosto

     

    Hoy en día, nunca se sabe si va a hacer más calor en un mes u otro, pero lo cierto es que la tradición es que cierren los quirófanos en agosto. Hace más de una década se consideraba que era mejor dejar la cirugía estética para septiembre, pero hoy, con las mejoras en los procedimientos postoperatorios, muchas personas se someten a una liposucción o a una abdominoplastia, por ejemplo. Estas dos intervenciones tienen mucho que ver con la Operación Bikini, ya que el conocido popularmente como ”flotador” es un problema estético de acumulación de grasa en vientre y cintura muy común a partir de cierta y edad y debido, sobre todo, a la vida sedentaria.

     

    Por supuesto, en nuestro centro están a vuestra disposición otros tratamientos muy asociados al verano, aunque no se demanden sólo en esta época del año: la depilación láser y el Botox contra el sudor excesivo, entre otros.

     

     

    Pues nada más, sólo me queda recordaros que la  próxima Operación Bikini empieza ahora. Sí, no me equivoco. Hablo de la de 2024. Así que, si este año habéis elegido bañador, el siguiente, estamos seguros, será bikini.